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Teorías de la Expiación: ¿Qué ocurrió en la Cruz?‬

agosto 12, 2015

cruz-de-sangre2A lo largo de la historia de la iglesia han existido varios puntos de vista y teorías que conceptualizan la naturaleza de la obra de Cristo en la cruz. Debido a que la expiación es un asunto central del evangelio, es importante para nosotros conocer cómo se ha entendido el trabajo de Cristo a través de la historia de la Iglesia y tener la oportunidad de examinar cada posición según las Escrituras. En esta ocasión, quiero evaluar brevemente algunas de las principales teorías sobre la expiación.

‪La teoría del rescate

‪En primer lugar, existe la teoría de la expiación que se conoce como teoría del rescate o clásica. También conocida como Christus Victor, esta teoría se refiere a la expiación de Cristo como el logro de una victoria sobre las fuerzas cósmicas del pecado, la muerte, el mal, y Satanás. Los proponentes de esta perspectiva del rescate creen que en la lucha cósmica entre el bien y el mal, entre Dios y Satanás, Satanás ha mantenido a la humanidad cautiva al pecado. Por lo tanto, para lograr rescatar a la humanidad, Dios los tuvo que rescatar del poder de Satanás al entregar a Jesús como intercambio por las almas que tenía cautivas. Los defensores de la teoría del rescate comúnmente apelan a la declaración de Jesús de que Él vino a dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20:28; Marcos 10:45).

‪Aunque Cristo dio su vida como rescate por muchos y efectivamente su muerte desarmó los poderes de las tinieblas (Colosenses 2:15), dejando impotente al diablo que tenía el imperio de la muerte (Hebreos 2:14), esta visión de la expiación le proporciona a Satanás más poder del que realmente tiene. Satanás nunca ha estado en la posición de hacerle demandas a Dios. En lugar de esto, la Escritura muestra que Jesús pagó el precio en nombre de los pecadores para rescatarlos del justo castigo de la ira santa de Dios (Romanos 5:9). En el sentido más profundo, Jesús nos salvó de Dios, no meramente del poder del pecado y de Satanás.

La teoría de la satisfacción

‪En segundo lugar, la teoría de la satisfacción, defendida principalmente por Anselmo de Canterbury, sostiene la idea de que la muerte de Cristo satisfizo al Padre por el pecado. Siguiendo el ejemplo del paradigma del feudalismo que caracterizó a la sociedad en esa época, Anselmo se centró más en la idea de satisfacer el honor herido de Dios y no el apaciguamiento de su justa ira.

Bien es cierto que la gloria de Dios es menospreciada cuando se comete pecado. De hecho, el pecado es sinónimo de no honrar a Dios ni darle gracias ‪(Romanos 1:21) y quedar destituidos de su gloria (Romanos 3:23). Por lo tanto, cualquier teoría adecuada de la expiación reivindicará la justicia de Dios y restaurará su honor. ‪Pero Cristo alcanzó esta reivindicación de la justicia de una manera particular: al convertirse en un sustituto de los pecadores, soportando expiatoriamente en su cuerpo el castigo que era justamente debido a nosotros (1 Pedro 2:24). Al establecer a Jesús como propiciación de la ira santa, Dios se ha manifestado como el justo y el que justifica al que tiene fe en Cristo (Romanos 3:26).

La teoría de la influencia moral

‪A continuación, la teoría de la influencia moral de la expiación se refiere a la obra de Cristo como un bello ejemplo del amor cristiano de sacrificio y conducta. Defendida por primera vez por Pedro Abelardo en el Siglo 12 y luego por muchos teólogos liberales, la teoría de la influencia moral postula que la muerte de Jesús no logró nada objetivo. Un escritor explicó: “No había que superar ningún obstáculo en Dios para que los pecadores fueran restaurados a la comunión con el Creador. Dios no requería satisfacer ninguna justicia ni aplacar su ira”.

En cambio, la muerte de Cristo no fue más que un ejemplo de cómo la humanidad debe actuar. Por la manifestación de ese amor, se dice que la muerte de Cristo ganó los corazones de los pecadores impenitentes y así los atrae a vivir una vida moral como lo hizo Jesús, por lo que se denomina “influencia moral”. Sus defensores enfatizan que la expiación era una forma de Dios identificarse empáticamente con sus criaturas, participando en sus sufrimientos.

‪Si bien estos parecen ser buenos sentimientos, y si bien es cierto que el sacrificio de Jesús es el ejemplo del amor y servicio cristiano (cf. Juan 15:12; Efesios 5: 1-2; 1 Pedro 2:24; 1 Juan 3:16), reducir la expiación a un simple ejemplo la descalifica de lo que realmente la hace un acto amoroso: que Cristo ha pagado de manera objetiva y suficiente por nuestros pecados, apaciguando la santa ira de un Dios profundamente ofendido, quien fue hecho nuestro enemigo a muerte a causa de nuestro pecado (Romanos 5:10; 8:7-8). No se pueden negar estas verdades centrales del pecado y la gracia inherentes a la expiación y continuar siendo verdaderamente un seguidor de Jesucristo.

‪La teoría gubernamental

‪En cuarto lugar, la teoría gubernamental de la expiación fue propuesta por primera vez por Hugo Grocio, un estudiante de Arminio en el siglo 17. La teoría gubernamental le resta importancia a la idea de que Cristo pagó la pena correspondiente con nuestros pecados particulares. En cambio, la muerte de Cristo sirvió como una muestra del sufrimiento por el pecado en general, demostrando que se debe pagar una sanción cuando se rompen las leyes.

De hecho, los defensores de la teoría gubernamental sostienen que la justicia de Dios en realidad no exige un pago por el pecado al aceptar una muestra de sufrimiento; Dios podría “dejar a un lado su ley” y podría “no requerir un castigo” por completo ya que Él “no es responsable ante ninguna ley” (Demarest, La Cruz y la Salvación, 154-55). No obstante Él eligió castigar a Cristo con el propósito de establecer el orden moral y el gobierno del universo (de ahí el nombre). El castigo de Cristo también actúa como elemento disuasivo contra el pecado futuro, ya que muestra las terribles medidas a la que Dios recurrirá con el fin de mantener el gobierno moral del mundo.

Aquí tenemos otro caso de una teoría de la expiación que presenta solo una parte de la imagen, pero al no proporcionar toda la plenitud del testimonio de las Escrituras, falla en presentar una concepción verdaderamente bíblica de la expiación. De hecho, Cristo pagó la pena por pecados específicos. Sus sufrimientos no fueron una muestra de la antipatía de Dios hacia el mal, como si a Él generalmente no le gustara el mal, pero lo tolera. No: la justicia de Dios es meticulosa. Él ha provisto un pago totalmente suficiente para el pecado en Cristo. Sin un pago particular por los pecados particulares, no tenemos esperanza de perdón.

Teoría de la sustitución penal

‪La última teoría de la expiación que voy a discutir, la cual creo es la más bíblica, es a la cual he hecho referencia al discutir las teorías anteriores.  Se llama la teoría de la sustitución penal. Esto significa que, en su muerte, Cristo pagó la pena (por tanto, penal) por nuestros pecados al sufrir expiatoriamente, en nuestro lugar, como nuestro sustituto (por tanto, sustitución).

La justa ira que nuestros pecados despertaron en Dios se ejerció plenamente en el Siervo Sufriente cuando Dios “cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). El Salvador, nuestro Cordero de Pascua (1Corintios 5: 7; Juan 1:29) aquel que no conoció pecado, hecho por nosotros pecado (2 Corintios 5:21) haciéndose maldición por nosotros (Gálatas 3:13) y por tanto extinguiendo la ira del Padre contra nuestro pecado (Hebreos 2:17). Debido a este sacrificio suficiente, y el suministro de la justicia misma de Cristo adjudicada a nosotros, nuestros pecados pueden ser justamente perdonados y podemos ser reconciliados con Dios.

‪Como he mencionado anteriormente, cada una de los puntos de vista anteriores tienen algo de verdad en ellos, por lo que estas teorías de la expiación no son mutuamente excluyentes. Podemos afirmar que la muerte y resurrección de Cristo derrotó a la muerte y rescató a los pecadores, pero tenemos que hacer la aclaración de que ese rescate se pagó a Dios y no a Satanás.

Del mismo modo, podemos afirmar que la muerte de Cristo satisfizo el honor herido de Dios, pero hay que apresurarse a añadir que también satisfizo la ira justa y la justicia de Dios al proporcionar un pago suficiente por el pecado. Además, la cruz es de hecho un maravilloso ejemplo moral de la conducta cristiana, pero nos quedamos lejos de la verdad si no somos capaces de reconocer que es mucho más que eso. Por último, la expiación fue de hecho una instancia del gobierno moral de Dios sobre el universo, pero fue más específica de lo que Grocio y otros declararon. Sin el concepto de sustitución penal sustentando todas estas otras imágenes de la expiación, fallamos en hacerle la adecuada justicia a la imagen bíblica de Jesús como el que cargó nuestros pecados y nuestro sustituto para aplacar la ira en contra de los pecadores.

Publicado originalmente en The Cripplegate. Traducido por Gittel Estévez de Michelén.

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