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Las 95 Tesis de Martín Lutero

octubre 31, 2014

95-tesis-LuteroINTRODUCCIÓN

“La Iglesia necesita una reforma”, se venía diciendo desde hacía mucho tiempo ya, y grandes concilios fueron convocados para ocuparse de tal reforma, pero sin resultados concretos. En cambio, cuando se dieron a conocer las 95 Tesis de Martín Lutero, se suscitó en el norte de Europa un movimiento popular que produjo cambios como ningún otro lo había hecho antes. Son múltiples las razones que explican el éxito insospechado de aquella acción; a indudablemente una de las más poderosas, estriba en el hecho de que esta vez se había tocado un tema religioso que afectaba a todos los miembros de la Iglesia.

En las 95 tesis Lutero trata las bases bíblicas del perdón de los pecados (1‐4, 92‐95), el poder papal para disponer indulgencias (5‐7), las indulgencias en favor de los difuntos (8‐12), la eficacia de tales indulgencias (13‐29), la relación de los méritos de las indulgencias con la ética cristiana en general (30‐65), los abusos en la predicación de los vendedores de indulgencias (67‐80) y las dudas populares sobre las indulgencias (81‐91). En especial las tesis 1 y 62 se destacan como características para el pensamiento de Lutero.

Para comprender el interés despertado por Lutero, hay que conocer la institución de las indulgencias en la Iglesia a fines de la Edad Media. A partir del siglo XII en adelante se había impuesto cada vez más la tendencia de ofrecer una reparación por el daño causado por los pecados; al principio se trataba de una acción esencialmente personal, de arrepentimiento y esfuerzos espirituales, encaminados a mejorar el carácter. Sin embargo, con el correr del tiempo llegaban a aceptarse también sustitutos de índole material, y hasta sacrificios en forma de dinero que no exigían esfuerzo espiritual alguno. A mucha gente le, resultaba harto cómodo ese sistema de convertibilidad de reparación. En cambio, para los cristianos de aspiraciones serias, se constituyó en un problema grande. En el siglo XV, el problema comenzó a acentuarse tomando proporciones de importancia.

Llegaban a venderse “letras papales” del papa León X, cuyo beneficio sería utilizado en la construcción de la basílica de San Pedro, y se sabía que la casa bancaria Fugger estaba autorizada para recibir tales sumas en cancelación de préstamos que se habían concedido a las autoridades de la Iglesia, entre ellas al arzobispo de Maguncia y Magdeburgo, Alberto de Brandeburgo. Cierto vendedor de indulgencias, llamado Juan Tetzel, comisionado del arzobispo, se estableció cerca de Wittenberg, y la gente de la ciudad afluía para comprarle su mercancía.

Lutero sintió los efectos de estos acontecimientos en el confesionario. Opinaba que el uso de tales indulgencias tenía efectos perjudiciales sobre la vida moral y religiosa de los feligreses. Preocupado en su conciencia pastoral, se sintió conmovido a una advertencia pública. Después de muchas vacilaciones, cedió a los ruegos de algunos amigos y se decidió, con enorme angustia mental, a publicar su criterio en forma académica, invitando a una discusión en la Universidad. Los antecedentes de su proceder los hallamos en las clases que Lutero dictó acerca de las indulgencias el año posterior a las tesis. Había leído además la “instrucción sumaria” para predicadores de indulgencias editada por el arzobispo de Maguncia.

El texto fue impreso en latín para ser clavado en el pizarrón de la Universidad de Wittenberg, y para ser enviado a un número pequeño de interesados, entre ellos al arzobispo. Para enorme sorpresa de Lutero, fue copiado por tantas personas que resultaba imposible controlar la distribución. En poco tiempo las tesis eran conocidas en muchas partes de Europa.

La publicación académica tuvo lugar en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos (la “iglesia del castillo”) de Wittenberg, lugar comúnmente usado para dar a conocer las tesis de los profesores. La fecha elegida era el 31 de octubre de 1517, por ser víspera de la fiesta de Todos los Santos. En esa iglesia se encontraba una notable colección de reliquias reunidas por el príncipe elector de Sajonia, Federico el Sabio. Una indulgencia beneficiaba a todos los que visitaran dichas reliquias en el día aniversario de la iglesia, 1° de noviembre.

El texto original, impreso por Juan Grunenberg, no se ha conservado. Dos copias, en cambio, impresas por Melchor Lotter de Leipzig, se conservaron en Berlín y Londres; otras dos, probablemente impresas en Magdeburgo, están en Berlín y Zeitz. Una edición en forma de libro que al parecer apareciera en Basilea, se ha conservado en varios ejemplares. En la edición crítica de Weimar, las 95 tesis figuran en el Tomo I, págs. 233‐238.

RODOLFO OBERMÜLLER

Para leer las 95 Tesis de Martín Lutero entrar aquí 

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