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El Cristo de Kierkegaard

agosto 31, 2014

Dos Preguntas sobre su Cristianismo

 

Presentación

En la revista Teología y Cultura (Octubre 2013), la Dra. María J. Binetti escribe un artículo sobre el filósofo Cristiano  Sӧren Kierkegaard en donde analiza la estructura básica del pensamiento Kierkegaardiano con relación a su Cristianismo.

Filósofos de la talla de Martín Heidegger, Karl Jaspers y Jean Paul Sartre, y teólogos como Karl Barth, Paul Tilich y Emil Brunner, entre otros han reconocido la influencia de Kierkegaard.

Kierkegaard se concibió como un pensador religioso y cristiano. Sin embargo, el cristianismo que profesa no tiene que ver con el Jesucristo histórico ni con la Iglesia cristiana ni con sus dogmas. Más bien, el pensador danés intenta refundar el cristianismo sobre la base de la singularidad. Está refundación intenta introducir una nueva conciencia religiosa que podría guardar cierta semejanza posmoderna de un “cristianismo sin cristianismo.”

Introducción

Desde el punto de vista teológico-dogmático, Kierkegaard se consideró un cristiano ortodoxo, en tanto que él no buscaba modificaciones doctrinales sino la apropiación metafísico-existencial de la doctrina. Sin embargo, desde el punto de vista filosófico, su interpretación del cristianismo constituye en verdad una refundación del mismo, concomitante con la re significación metafísica de la subjetividad singular. Por lo tanto, la dogmática para Kierkegaard resulta irrelevante.

El cristianismo de Kierkegaard plantea cierta ambivalencia o ambigüedad esencial. Por una parte, él dice sostener la ortodoxia y reclama el sinceramiento de lo primitivamente cristiano. Por otra parte, lo que él entiende por primitivo y ortodoxo no tiene que ver con la doctrina o las instituciones, la tradición o la historia, sino con el devenir libre de la subjetividad singular.

Kierkegaard propone una refundación de la conciencia cristiana, tal refundación presupone el fin de la ortodoxia, razón por la cual la filosofía kierkegaardiana de la religión significaría una suerte de “cristianismo sin cristianismo.” Se trata de una religión sin dogmas ni estatutos, iglesias ni casuísticas conductuales, basada en la concepción absoluta del devenir subjetivo.

La refundación y re significación del cristianismo de Kierkegaard expresa, en términos filosóficos, el intento deabsolutizar la subjetividad humana. En este sentido, la doctrina cristiana se convierte en el contrario de ella misma, es decir, deja de ser una serie de enunciados dogmáticos para convertirse en la praxis de la singularidad absoluta.

De lo mencionado anteriormente, el propósito de nuestra investigación se concentrara en dos preguntas esenciales, en primer lugar, ¿Quién es el Cristo de Kierkegaard? Y, en segundo lugar, ¿Qué significa para él llegar a ser cristiano?.

 

El Cristo de Kierkegaard

Empecemos por la noción dogmática que Kierkegaard tenía sobre Cristo. La cristología Kierkegaardiana reconoce una doble naturaleza en Cristo, una perfectamente humana y otra perfectamente divina. “Cristo es a cada instante Dios y hombre”, en una sola y misma singularidad absoluta. Junto con la Ortodoxia, Kierkegaard sostiene que hay un solo Cristo, un solo Hijo de Dios, porque “solo una vez la idea ha sido absoluta, en Cristo”. Cristo sería entonces la consumación de la idea, absolutamente realizada en lo finito, de manera tal que sin esta realización, lo divino perdería su consistencia concreta y se reduciría a una abstracción inexistente.

La filosofía existencial de Kierkegaard se basa precisamente en lo divino y lo humano de Cristo. Kierkegaard interpreta dialécticamente la reunión de lo divino y lo humano como una paradoja. En tanto que hombre Dios, “Jesucristo el signo de escándalo”. Y lo determinante del escándalo es el auto contradicción de su identidad, tanto en el sentido intelectual-epistemológico como existencial-metafísico.

En el primer sentido intelectual, el escándalo comporta un absurdo incomprensible para el entendimiento. En el segundo sentido existencial, aquel supone el mayor sufrimiento posible, a saber, la auto contradicción del ser que se niega a sí mismo. La realidad humano-divina de Cristo representa entonces la auto contradicción de su existencia, por lo cual lo divino y lo humano se niegan mutuamente en el mismo instante en que se identifican recíprocamente en la singularidad de una persona. Cristo es, en este sentido, el paradigma de la existencia, dialécticamente desgarrada por una auto contradicción imposible: la del hombre hecho dios.

Conforme a la dogmática oficial, la cristología Kierkegaardiana sostiene doctrinalmente la unicidad del Hijo de Dios en su doble naturaleza, el carácter mediador de su sufrimiento mortal y su ejemplaridad ideal. Considerar la divinidad de Cristo como una idea eterna o una representación intelectual o un hecho empírico constituye para Kierkegaard desentendimiento básico, que convierte la vida cristiana en una abstracción impersonal. Por el contrario, para él “la vida de Cristo no tiene nada que ver con la historia, no entra en la historia discursivamente, permanece fuera de la historia como el signo eterno por el cual será juzgada cada generación”. La cristología que Kierkegaard desarrolla representa su esfuerzo por mostrar el camino hacia la auténtica identidad, es decir, su cristianismo designa una realidad subjetivamente existente. Desde el punto de vista objetivo, intelectual e inmediato, el cristianismo es una realidad histórica, convertida en la dogmática esencial de determinada institución político-religiosa, pero tal cosa no es el cristianismo Kiekergaardiano. Todo lo contrario, para Kierkegaard lo cristiano es la realidad absoluta del espíritu, reduplicado dialécticamente y atravesado por una diferencia cualitativa infinita.

De lo objetivo a lo subjetivo, de lo intelectual a lo existente, la categoría clave que a Kierkegaard le permite resignificar lo cristológico a partir del devenir absoluto es la categoría de “contemporaneidad”, unidad sintética de lo temporal y lo eterno. El Cristo contemporáneo no es pensado como una historia pasada ni imaginado como una idea eterna, sino repetido, reduplicado, actualizado como singularidad absoluta.

La cristología kierkegaardiana permite distinguir entre el Cristo de la dogmática, objeto del entendimiento finito y de una fe estatutaria, y el Cristo de la fe, sujeto efectivo de una praxis absoluta. En el primer sentido, el cristianismo es una doctrina, en el segundo sentido, el cristianismo es lo absoluto, porque lo absoluto es la singularidad.

En cuanto al Cristo de la fe, la cristología kierkegaardiana se tiene a sí misma por ortodoxa y se limita a reclamar la actualización de la doctrina. Lo ortodoxo entiende que la verdad es objetiva y que la libertad de elección consiste en ajustarse a su representación. En cambio, Kierkegaard entiende que la verdad es la subjetividad; su libertad, absoluta; y su acción, creadora de lo real. Lo que Kierkegaard expone no es una verdad doctrinal sino un ideal libre, y de aquí que él se considere “un poeta de lo religioso” o “un poeta cristiano”, llamado a despertar la aspiración humana más profunda y absoluta, vale decir, la fe.

La profundidad del principio de la subjetividad que Kierkegaard se atribuye parecería heredar la tradición moderna, que sancionó la inmanencia subjetiva de lo absoluto. Desde el punto de vista Kierkegaardiano, la fe designa la subjetividad agotada en su reduplicación inmanente y reconciliada en su identidad.

El Cristo de la fe, determinante esencial del cristianismo Kierkegaardiano, es la propia subjetividad devenida absoluta, esto es, humana y divina a la vez. La refundación kierkegaardiana de lo cristiano se efectúa a partir de esta unión recíproca, fuera de la cual tanto lo humano como lo divino son mera abstracción. Sin lo divino, es hombre es nada y la existencia un sinsentido. Sin devenir temporal, lo divino es una mera representación, lejana y vacía. Y precisamente esta síntesis paradojal de ambos opuestos es lo que Kierkegaard denomina, “singularidad”. En efecto, el singular es “la causa” y “el principio” del cristianismo Kierkegaardiano.

 

Fuente: http://volvamosalasfuentes.blogspot.mx

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