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¿Qué es el Libre Albedrío?

junio 27, 2014

LIBRE ALBEDRÍO

Por Walmert Letona

Este tema ha servido como punto de debate en ciertos grupos teológicos desde los primeros siglos del cristianismo. Esta doctrina ha sido asistida desde el punto de vista teológico así como también desde el punto de vista filosófico. Algunos llamaron al libre albedrío como la madre de todas las remontadas teológicas. Veamos algunas definiciones básicas antes de dar una definición a Libre Albedrío.

¿Qué es la voluntad?

Desde el punto de vista de la psicología: [el hombre] dentro de su propia voluntad se deja influí y llevar por cualquier instinto, impulso o deseo que la mueva de tiempo en tiempo[1]

Voluntad es la facultad del alma para elegir entre diversos motivos, y para dirigir su actividad subsiguiente de acuerdo con el motivo que ha elegido. En otras palabras, es la facultad del alma para elegir tanto el fin como los medios para lograrlo.

Debemos notar que la voluntad actúa generalmente movida o influida por el intelecto y las emociones, y su voluntad no es otra cosa que la experiencia de actuar sin necesidad consciente; sin embargo, no se puede imponer ninguna necesidad que sea mayor que la que surge cuando el intelecto y las emociones reciben influencias de un poder superior. Con respecto a los que no son regenerados, la Biblia dice que Satanás obra en ellos y les da energía (Ef.2: 2); y del regenerado dice que Dios es el que produce en él “tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Fi1.2: 13). Estos dos pasajes explican el caso de toda la humanidad y, por tanto, determinan la verdad, realmente importante, de que no hay voluntad humana que sea libre en el sentido absoluto de la palabra. Cristo se dirigió a los que estaban bajo la influencia satánica, como lo están todos los no regenerados, y les dijo: “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Jn.5:40). Y también declaró: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Jn.6:44; comp. 5:21). Esta acción de traer es evidentemente la conmoción que Dios causa en todo el hombre interno, y lo experimenta el intelecto, las sensibilidades y la voluntad.[2]

La Solución a la voluntad influenciada por el pecado:

La regeneración es la restauración de la voluntad humana con algunos vestigios del pecado original. La total depravación no significa el más alto grado de intensidad del pecado, sino la absoluta ausencia de santidad.

¿Qué es libertad? 

Entendemos por libertad en que somos libres en nuestra voluntad y nuestras decisiones.

¿Es el hombre un ser libre? Agustín responde: Dios creó al hombre con libre albedrío, es decir, con la facultad de escoger lo que quisiera. Tenía la habilidad de pecar (posse peccare) y la habilidad de no pecar (posse non peccare). Como resultado de la caída el hombre perdió su libertad, pero no su libre albedrío. Es decir, aún sigue haciendo lo que quiere, pero no puede inclinarse a sí mismo a las cosas de Dios.

El hombre es libre de tomar decisiones de acuerdo a su voluntas, pero recordemos que sus voluntad está afectada e influenciada por el pecado. En ese sentido es el hombre libre?

 

¿Entonces Qué es Libre Albedrío?

El libre albedrío es la habilidad que tiene cada individuo para tomar sus propias decisiones. Que Dios creó al hombre con libre albedrío y con una mente apta para deliberar, pesando los pros y los contras antes de tomar la decisión pertinente.[3] Adán y Eva fueron creados y dotados del libre albedrío. Sin embargo es necesario notar la tendencia de dos corrientes que tratan este asunto:

1)      Que el hombre en su libre albedrio puede buscar a Dios para salvación.

2)      Que el hombre en su libre albedrió solo puede hacer lo que su naturaleza le permite.

Para ver cuál de estas proposiciones está más cerca con las enseñanzas de las Escrituras veamos lo siguiente:

G.I. Williamson escribe: “Con libre albedrío queremos decir que la voluntad del hombre no se ve coaccionada. Queremos decir que el hombre no se ve forzado por algún poder externo más grande que él a hacer algo que no quiere hacer. Es decir que él está libre de hacer lo que él quiere hacer dentro de los límites de su habilidad.”[4]

Para que haya Libre Albedrío [dice Samuel Pérez Millos] tiene que haber la capacidad del hombre sin condicionante alguno, situación que ha dejado de existir desde el momento de la caída. Desde entonces la libertad humana está orientada al mal a consecuencia de la naturaleza adámica heredada  (Jn 8:34).[5]

S. P. Millos en su comentario a la Epístola de los Romanos escribe:

No debe olvidarse que la condición de Adán era de inocencia, quiere decir que en él había verdadero libre albedrío, que es la capacidad de acción sin condicionante alguno.[6]

Sobre el libre Albedrío E. Carballosa explica brevemente:

El hombre es responsable de sus actos de las cosas que hace, el único hombre que tuvo libre albedrio en el sentido perfecto (que uno actúa sin impedimento) fue Adán y el mal uso que hizo de su libre albedrio fue el acto de desobediencia que nos ha implicado a todos nosotros que llevó a él y al resto de los demás a alejarse de Dios.[7]

Si suponemos que hombre tuviese libertad, entonces puede escoger por si solo en su voluntad humana ir al hijo, cosa que Jesús no enseñó Jn 6:44

Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió

no le trajere (helkuo); y yo le resucitaré en el día postrero.

helkuo = atraer, arrastrar, sacar (ser atraído por una fuerza irresistible o atracción por el poder interno, por impulso divino[8]) Hch 21:30; Stg 2:6.

El hombre no tiene libertad en el asunto de ir a Dios, vive cautivo al pecado (Rom 7:14; 7:18; 8:7; 2 Tim 2:26) quien da libertad de tal cautividad es Cristo (Jn 8:36).

 

[1] Enciclopedia Británica, citado por L. Chafer, op. cit., 617. Para más detalles sobre las capacidades y facultades de la parte inmaterial del hombre véase op. cit., pp. 614-621.

[2] Lewis s. Chafer, Teología Sistemática, Tomo I Vol. II, p. 617.

[3] Francisco Lacueva, Curso Práctico de Teología Bíblica, p.132.

[4] G.I.Williamson, Confesión de fe de Westminster, p. 136.

[5] S. Pérez Millos, op. cit., p.138.

[6] S. Pérez Millos, Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento: Romanos, p.424

[7] Entrevista realizada por Beatriz Garrido, en línea http://youtu.be/GEZT3q0jT6Y

[8] Diccionario Vine del Nuevo Testamento

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