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El Impacto de la Cosmovisión Cristiana Bíblica en la Población Peruana

junio 23, 2014

america-latinaPor Donald Smith

El Cristianismo está presente en América-Latina en todas sus formas. En el Perú predomina el Catolicismo-Romano, y en segundo lugar las Iglesias Evangélicas representando un cinco por ciento de la población. Hay sectas con componentes cristianos también que representan un porcentaje menor de los peruanos. La tarea de misión en el Perú incluye hacer discípulos de los no cristianos, pero en gran parte la población es cristiana en algún sentido. En este contexto parece que hacer misión implica aclarar qué es la fe cristiana para los que ya se consideran cristianos, mejorar el comportamiento y estilo de vida de los cristianos, y reorientar a las instituciones cristianas hacia un testimonio coherente ante el mundo.

La cosmovisión de la población sudamericana antes de la conquista española no pudo incluir los elementos básicos del cristianismo, y los españoles no eliminaron esa población, sino la subyugó y se mezclaron con ella. El cristianismo que creció en el Perú se propagó en una población que retuvo prácticamente intacto su cosmovisión tradicional junto con su idioma y gran parte de su cultura. Un sector de esta población fue educada sistemáticamente en la fe cristiana, pero esta educación fue en gran parte sin Bíblia con el resultado que no hubo una confrontación sostenida a nivel de la reflexión consciente, entre la cosmovisión tradicional y la cosmovisión cristiana.

Las grandes revoluciones en el pensamiento, la ciencia, la tecnología, la economía y la política que ocurrieron en Europa y América del Norte durante las décadas alrededor de 1800, fueron conocidos también en el Perú por lo menos en un círculo de imitadores del extranjero, y tuvieron un impacto conscientemente asimilado en su forma de pensar. Hubo impacto difuso en la cosmovisión de la población en general porque este círculo controló o estuvo íntimamente relacionado con los gobernantes y organizadores de la vida económica del país.

El pensamiento europeo y norteamericano importado al Perú durante el siglo diecinueve representa la cultura de países protestantes, y trajo en forma difusa la cosmovisión bíblica del cristianismo protestante. La Bíblia en castellano comenzó a ser difundido en forma significativa con las labores de Penzotti solamente al final del siglo XIX. Durante el siglo veinte recién emergieron instituciones cristianas evangélicas independientes de la Iglesia Católico-Romana, con impacto social y cultural importantes. Durante la segunda mitad del siglo la mayoría de estas instituciones desarrolló un liderazgo nacional. El movimiento evangélico peruano aun no madura hasta el punto de producir una literatura teológica y filosófica propia que explore y exponga la cosmovisión distintiva del cristianismo bíblico protestante, salvo por un número minúsculo de destacados autores.

 

A partir del segundo Concilio Vaticano la Iglesia Romana promueve la distribución y estudio de la Bíblia en lo vernacular, y este cambio se siente con fuerza como parte de la renovación católica contemporánea. Se puede preguntar hasta qué punto la iniciativa católica conducirá al conocimiento más exacto de una cosmovisión bíblica. Un observador protestante tiene que ser poco optimista a la luz del fuerte énfasis en el magisterio de la iglesia que supervisa y vigila la lectura bíblica de los católicos.

Durante la última década se nota en las iglesias evangélicas un movimiento vigoroso hacia el estudio serio de la teología, en la creación y expansión de institutos bíblicos y seminarios. Paralelamente se percibe la multiplicación de colegios evangélicos, el esfuerzo para crear una prensa evangélica y mayor uso de radio y televisión. Cabe preguntar si estos fenómenos son impulsados por una mejor comprensión de la cosmovisión cristiana y bíblica, o si reflejan solamente el aumento proporcional en el número de evangélicos.

De este repaso breve de la historia del impacto de la cosmovisión bíblica cristiana en la población peruana, se puede concluir que la comprensión consciente y profunda de esta cosmovisión aun no se ha dado en un sector amplio de la población. Aun en el sector evangélico su asimilación es incipiente, por los bajos niveles educativos, la falta general de liderazgo bien entrenado en el estudio bíblico, y el pragmatismo emocionalista tan prevalente en la actualidad. También está por ver todavía si el movimiento evangélico en el Perú será capáz de escaparse intelectualmente del dominio del liberalismo protestante y desarrollar una hermenéutica bíblica propia que le permitirá beber directamente de la fuente de la revelación divina.

 

            Sugerencias para el Desarrollo de una Cosmovisión más Bíblica 

 

Si se define ‘cosmovisión’ como la manera de pensar del cosmos,  habría que incluir en el concepto por lo menos los siguientes puntos:

 

  1. El origen e historia de nuestro planeta.

  2. El origen y naturaleza del universo exterior a la  tierra y nuestra relación con él.

  3. El origen de la vida biológica y el rol del hombre entre los organismos.

  4. La dimensión espiritual y su lugar en la vida humana.

  5. La esfera de la ética, los valores y las normas de la conducta.

  6. El grado de autonomía que tiene la mente humana.

Se puede preguntar al evangélico qué piensa sobre cada uno de estos puntos y si sabe qué piensan las personas a quienes quiere evangelizar. ¿En qué difieren las concepciones evangélicas de las concepciones de otros sectores? ¿Hasta qué punto compartimos el pensamiento fundamental con los humanistas, socialistas, romanistas y miembros de sectas, a quienes proclamamos nuestro mensaje?

Es un deber urgente para cada evangélico comprender los elementos esenciales de la cosmovisión indígena a estas tierras, porque ha entrado profundamente en la estructura de pensamiento de todos nosotros a través de las tradiciones y costumbres heredadas, el proceso de educación formal, y el impacto en nuestra mente de los líderes de la opinión pública. Si no comprendemos esta cosmovision hablaremos mucho y nos entenderán poco. Aun si logramos comunicarnos, tal vez usaremos palabras y frases evangélicas para expresar el mismo pensamiento que el prójimo ya tiene, y no sentirá ni entenderá el contenido del evangelio.

Es necesario saber también cómo difiere el pensamiento cristiano bíblico del pensamiento católico-romano en sus distintas formas, para comunicar el evangelio al sector católico del país y conseguir que las verdades reveladas penetren las capas duras defensivas del ritualismo y la autoridad sacerdotal. Es esencial entender por qué los católicos hoy estudian la Bíblia e imitan algunas costumbres evangélicas. Hay que hacer y responder claramente la pregunta ¿Si los católicos cantan coritos, hablan en lenguas y oran al Señor como nosotros, es realmente necesario evangelizarlos? ¿No debemos juntarnos con ellos para evangelizar a los demás? ¿Hay algo distintivo e importante en la herencia protestante reformada que ignoramos so peligro de perder el evangelio?

Tenemos que distinguir con cuidado los elementos de la teología liberal y radical que han infiltrado el movimiento evangélico. Es vital distinguir entre herramientas de estudio y tesis especulativas. Ambas las hemos recibido de las facultades académicas humanistas. Las herramientas y los libros de referencia son riqueza irremplazable, mientras muchas de las tesis son capaces de paralizar el movimiento evangélico y dejarlo sin motivo para seguir proclamando la normatividad de la ley de Dios y la enseñanza de Jesús.

En este mundo de comunicación global instantánea, ya no podemos seguir ignorando el mundo islámico y las filosofías y religiones orientales. Muchas de sus frases y conceptos nos son familiares a través de las películas de artes marciales, las propagandas de TV y los noticieros internacionales. Los hemos asimilado sin dificultad y sin evaluación. Aceptamos sus sustitutos por el único Dios revelado en las Escrituras, sin percibir las enormes diferencias entre esos conceptos y la verdad. Es tiempo de superar el infantilismo que concluye que somos y pensamos iguales porque tomamos la misma bebida y usamos las mismas zapatillas.

Si no podemos describir con claridad cuál es nuestra cosmovisión es probable que consista en una mezcolanza de cosmovisiones anti-cristianas en alto grado. Si el movimiento evangélico va a ser más que un grupo de aficionados a ciertas formas de experiencia religiosa y usuarios de una jerga propia, tendremos que evaluar críticamente las distintas cosmovisiones que se entremezclan en nuestro medio, y volver con seriedad a la tarea de renovar nuestra mente bajo la autoridad de las escrituras. Tendremos que evitar la fácil identificación de la palabra de Dios con nuestra propia reflexión y someternos a la disciplina de estudiar la Bíblia hasta comprenderla bien. Solamente así conoceremos la perfecta y agradable voluntad de Dios y seremos sujetos de la transformación que nos extraerá de los lazos de conformidad al mundo contemporáneo.

Prof. Donald Smith K.  Es profesor del Seminario Evangélico de Lima (SEL) y rector desde el 2003.

 

Tomado de articulosmasramirez.blogspot.com

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