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Arminio se revuelca ensu tumba!

mayo 30, 2014

Se han preguntado porqué el evangelicalismo actual se encuentra en el estado en el que se encuentra? Todo sistema filosófico o teológico-cualquier forma de  pensamiento-depende de la teoría o de la doctrina en la que se basa. Esa doctrina es la que moldea todo el sistema y le da sus características propias que lo distinguen de los otros sistemas filosóficos o teológicos.

El evangelicalismo, como sistema doctrinal, está sujeto al mismo principio. Pudo haber comenzado con ciertas características propias de las raíces doctrinales que lo hicieron crecer, pero de pronto, por la entrada y aceptación de otras teorías fue moldeado en lo que vemos en nuestros días. Michael Horton escribió en la década de los noventa un gran artículo en la revistaModern Reformation afirmando que el término evangelicalismo debía ser desechado para el sistema teológico protestante que conocemos hoy en día y que es tan popular (ver enlaces traducidos aquíaquí y aquí).

Todo el argumento de Horton era que el evangelicalismo contemporáneo se había apartado del verdadero sentido evangélico que caracterizó al sistema teológico de la antigüedad. Y Horton tenía razón. Cuando hablamos con aquellos creyentes que no tienen convicciones reformadas vemos un sistema teológico bastante aberrante. Muchos de ellos se definen como arminianos, pero la realidad es otra.

Ciertamente los creyentes que mantenemos una teología reformada somos los menos, pero cuando consideramos a los creyentes que mantienen una posición arminiana clásica, podemos notar que no son tampoco la mayoría. Cuál es el sistema teológico, entonces que domina en lo que conocemos hoy con el nombre de evangelicalismo? Tristemente es el mismo sistema doctrinal que el de Roma.

Han habido muchos reformados que han atacado al arminianismo tratándolo como el complemento católico romano, sin embargo creo que esto es algo injusto. Honestamente creo que el sistema teológico arminiano es inconsistente. Tienen una visión inadecuada del hombre-por lo menos en la práctica; tiene una visión inadecuada de la obra de Cristo; tiene una visión inadecuada del Espíritu Santo; tiene una visión inadecuada de la soberanía de Dios, entre otras cosas. Pero no creo que podamos compararlo con la teología que ha salido del Vaticano. Los arminianos del siglo XVII se identificaban plenamente con el protestantismo, a pesar de no estar de acuerdo con el sistema reformado que fue el que diferenció al evangelicalismo del romanismo.

Tristemente el evangelicalismo contemporáneo no cumple ni siquiera con los postulados arminianos. Por lo menos no se basa en las afirmaciones clásicas expuestas por Jacobo Arminio. El evangelicalismo moderno no es arminiano, sino semi-pelagiano. Y deseo usar este término, ya que he visto muchos casos que ni siquiera podríamos usar este término, pues son claramente pelagianos. Y ya voy a hablar un poco más sobre estos términos.

Pelagianismo

Este es un sistema teológico que lleva su nombre porque se basa en las enseñanzas de un monje inglés que vivió en el siglo IV llamado Pelagio. Este monje fue el mayor oponente de Agustín y sus enseñanzas. Prácticamente no contamos con escritos de Pelagio. Lo que sabemos lo conocemos por los escritos de Agustín en contra de las enseñanzas pelagianas.

Agustín estaba enseñando en el sigo IV que el hombre en su estado natural era un pecador. Es más, afirmaba que toda la humanidad era una masa de pecado. Decía que al estar el hombre natural unido a Adán por descendencia, heredaba el pecado suyo. Agustín estaba enseñando la doctrina del pecado original como era promulgada por la iglesia.

El estado espiritual del hombre natural, enseñaba Agustín, era el de un muerto. Cuando Pelagio supo de las enseñanzas de Agustín, se encolerizó y con más energía empezó a enseñar lo contrario. Para Pelagio el pecado original era una farsa. Enseñaba que, “El pecado de Adán perjudicó sólo a Adán, y no a la raza humana; y que los infantes al nacer se encuentran en el mismo estado de Adán antes de la transgresión.

Este es el pensamiento secular. El hombre natural no cree en el pecado original. Ellos saben que hay algo malo en el mundo, sin embargo no pueden, ni quieren reconocer que es causa del pecado original. Pero, a cuántos creyentes hemos escuchado afirmar que un bebé es una criatura inocente y sin pecado? Me imagino que a bastantes! Este pensamiento es totalmente pelagiano. No es cristiano!

Debido a que Pelagio no creía en el pecado original, el hombre, decía él, aprendía a hacer el mal y el bien. Su estado espiritual era neutral. Era el medio ambiente en el que el hombre se desenvolvía, u otros hombres, los que le enseñaban a un niño a hacer el mal. Por lo tanto, en cuanto a la salvación, la gracia no era necesaria. Cuando Pelagio leyó las Confesiones de Agustín, se encolerizó al leer lo siguiente,

No hay esperanza para mí excepto en tu gran misericordia. Dame la gracia para hacer lo que tu ordenas, y ordena que yo haga tu voluntad.” Confesiones. Libro x. xxix

Para Pelagio no había necesidad para la gracia de Dios, pues el hombre era capaz de obedecer a Dios y de hacer lo que le era requerido por Dios. Y si el hombre tenía esa capacidad, entonces no era necesario ningún regalo de parte de Dios. El hombre era capaz de reconciliarse con el Señor por sus propios medios.

Para Pelagio el hombre no estaba muerto espiritualmente, sólo enfermo, y por lo tanto ningún hombre necesitaba nacer de nuevo o ser regenerado, ya que no había porque hacerlo, si el hombre natural era en sí mismo bueno. El pecado era algo que el hombre natural había aprendido a hacer y por lo tanto, algo que podía dejar si así lo quisiera. Podía sanarse a sí mismo. En el sistema pelagiano lo único que necesita el hombre para ser salvo es el llamado de Dios por medio del evangelio. Sólo eso! Después, el hombre tiene la capacidad moral de responder a ese llamado sin la necesidad de la gracia de Dios.

Por supuesto que la iglesia reaccionó y condenó las enseñanzas de Pelagio como herejías en el segundo concilio de Orange en el año 529 d.C.

Semi-Pelagianismo

Este sistema surge con la idea de hacer menos extremas las posiciones de Agustín y de Pelagio con respecto a la doctrina de la salvación, y llegar así a un punto intermedio. No niega por lo tanto la doctrina del pecado original como sí lo hizo el pelagianismo, sin embargo tampoco mantiene la doctrina de la depravación del hombre que surge de los escritos agustinianos.

Para este sistema el hombre es un pecador por naturaleza al ser descendientes de Adán. Sin embargo, tampoco está totalmente corrompido por el pecado como era afirmado por Agustín o los reformadores. El hombre, en este sistema, continúa siendo un mero enfermo, y no un muerto espiritual.

En lo que se refiere a la salvación afirma que el hombre natural tiene la capacidad de buscar a Dios y producir la fe necesaria en Jesucristo. Una vez que esto ha ocurrido, por el libre albedrío que supuestamente le es inherente al hombre, Dios aumenta y protege esa fe completando el proceso de la salvación. La fe precede a la regeneración. Es decir, un hombre natural es capaz de producir fe en Jesucristo y arrepentimiento no habiendo nacido de nuevo aún. Es a causa de esos supuestos actos voluntarios del hombre que hacen a Dios regenerar al pecador.

A esto se le llama sinergismo, es decir, que la salvación es una obra de cooperación entre el hombre y Dios. Dios llama a los hombres por medio del evangelio, el hombre inicia su salvación produciendo fe y buscando a Dios, y es Dios quien entonces sigue el proceso aumentando esa fe y asegurando la salvación de ese pecadro que quiso, por su propia voluntad, ser salvo.

Este es, además, el sistema soteriológico del catolicismo romano. Noten lo que dice el catecismo en cuanto a la libertad humana, “Nuestra libertad se halla debilitada a causa del pecado original. El debilitamiento se agrava aún más por los pecados sucesivos” [CIC 366]. Para el romanismo, entonces, el pecado solamente debilita al hombre natural, quien tiene la capacidad de responder por sí mismo al llamado de Dios.

El semipelagianismo admite que el hombre necesita ser salvo, sin embargo el hombre inicia este proceso y Dios es quien continúa la salvación. El hombre y Dios cooperan o trabajan juntos en su salvación.

Arminio

Pero, podríamos decir que el arminianismo es idéntico al semi-pelagianismo? Creo que esto no sería justo. Noten lo que afirmaba Arminio con respecto al estado del hombre natural y su capacidad,

Pero en su estado pecaminoso y caído, el hombre no es capaz, por sí ni de él mismo, tanto pensar, desear, o hacer aquello que es verdaderamente bueno; sino que es necesario que sea regenerado y renovado en su intelecto, afecciones o voluntad, y en todos sus poderes, por Dios en Cristo por medio del Espíritu Santo, para que esté calificado para comprender correctamente, valorar, considerar, desear, y hacer aquello que es bueno. Cuando es hecho partícipe de esta regeneración o renovación, considero que, debido a que ha sido libertado del pecado, es capaz de pensar, desear, y hacer lo que es bueno, pero no sin la continua asistencia de la Gracia Divina.”Obras de Jacobo Arminio. Volumen 1.5.iii

Suena un poco reformado, cierto? Pero, no hay duda que Arminio no creía lo que los semi-pelagianos y pelagianos del pasado creían con respecto al hombre y su salvación. Ciertamente su sistema teológico estaba plagado de inconsistencias, pero debemos afirmar que su antropología era bíblica-por lo menos en la teoría.

Evangelicalismo Contemporáneo

Sin embargo, no podemos decir lo mismo del evangelicalismo de nuestros días. Cuando discutimos con creyentes no reformados se pueden notar claramente las diferencias con los puntos propuestos por Arminio. Muchos se identifican con el arminianismo, pero cuando analizamos sus postulados notamos claramente el semi-pelagianismo.

La mayoría de evangélicos creen que los niños son inocentes. Y esto es, como vimos, claramente pelagiano. Y en cuanto a la salvación, creen que a pesar de que el hombre es un pecador por ser descendiente de Adán, y de afirmar que es un esclavo del pecado, no está tan esclavizado, ni tan muerto, ya que tiene la capacidad de mover su voluntad para hacer la voluntad de Dios, aparte de la gracia y de la regeneración.

Entonces, contrario a lo que enseñó Arminio, ellos creen lo que los católicos romanos creen, haciéndolos semi-pelagianos. Y esto me quedó muy claro en una reciente discusión en un foro enFacebook. Argumentando en contra de la posición reformada un hombre comentando sobre el pasaje de Mateo 12: 46-50 dijo lo siguiente,

¿Sabes que le ocurría a María y al resto de la familia humana de Jesús?, no habían decidido todavía someter su voluntad y esto es una decisión personal.”

El punto era que los hermanastros rechazaban a Cristo por su propia voluntad, pero que iban a someterse a Él de sus propias fuerzas o por su propia voluntad. No hay necesidad de gracia, sino que en su estado natural tenían la capacidad de obedecer a Cristo y someterse a Él con fe y arrepentimiento.

El problema del evangelicalismo actual es que ha intentado con todas sus fuerzas de defender el libre albedrío del hombre, y se ha negado a soemterse a la verdad bíblica de la depravación del hombre a causa del pecado. Y por ese fin se han introducido enseñanzas totalmente pelagianas como las que he expuesto con respecto a la salvación. Quién es el causante de este declive doctrinal? La mayor culpa la tiene Charles Finney, un hombre que a principios del siglo XX negó la doctrina del pecado original, argumentando que la depravación no era un atributo de la naturaleza humana. El hombre no heredaba el pecado de Adán.

Con ello introdujo toda una serie de doctrinas que atentaban contra la doctrina bíblica de la salvación, la redención, la justificación, la expiación, etc. Para este hereje, la salvación era iniciada por el hombre y luego era continuada por Dios. La fe precedía a la regenración. Es más, en un artículo sobre las condiciones para ser salvo escribió,

No digas o no pienses que no puedes hacer lo que Dios requiere. Al contrario, piensa siempre que puedes hacerlo. Si partes de la base que no puedes, esta misma suposición será fatal para tu salvación.”

Y más adelante escribe,

Dios, sin duda ha hecho todo lo que tiene que hacer para tu salvación. Todo lo que en la naturaleza del caso le corresponde hacer a El, o bien ya lo ha hecho, o está dispuesto a hacerlo tan pronto como tu posición y actitud sea tal que se lo permita hacerlo. Mucho antes de que nacieras ya vio de antemano todas tus necesidades como pecador, y empezó a hacer provisión para ellas. Dio a su Hijo para que muriera por ti, haciendo con ello todo lo que hay que hacer con miras a la expiación. Él dispuso que fuera preparada su Palabra y que el Espíritu estuviera a tu disposición. En realidad, te ha dado las mayores evidencias posibles de su energía y prontitud en hacer su parte, pues tiene interés en tu salvación. Tú lo sabes bien. ¿Qué pecador teme que Dios haya sido descuidado en hacer su parte en la salvación ? Ninguno. No, muchos están más bien contrariados de que Dios trabaje con tanto interés para asegurar su salvación. Y ahora, ¿puedes en buena conciencia decir que estás esperando a que Dios haga su parte en este cumplimiento tuyo del deber?

El hecho es que hay cosas que tú tienes que hacer que Él no puede hacer por ti. Las cosas que te ha mandado y revelado como condiciones de tu salvación Él no puede hacerlas por ti, y no las hará. Si Él pudiera hacerlas no te pediría que las hicieras. Todo pecador tiene que considerar esto. Dios requiere tu arrepentimiento y fe porque es imposible que otro los ponga por ti. Son cosas personales, tuyas propias, el ejercicio voluntario de tu propia mente; y no hay otro ser en el cielo, tierra o infierno que pueda hacer estas cosas en tu lugar. En tanto que la substitución era posible, Dios ya lo hizo, como en el caso de la expiación.

Si tienes intención de ser salvo, no tienes que esperar a que Dios haga nada. No hay nada que tengas que esperar. Dios ha hecho de su parte todo lo que tenía que hacer y no le queda nada. Está dispuesto y esperando en este momento para hacer su deber e impartirte la gracia necesaria.”

Noten las palabras subrayadas: “Dios requiere tu arrepentimiento y fe porque es imposible que otro los ponga por ti. Son cosas personales, tuyas propias, el ejercicio voluntario de tu propia mente.” Para Finney, la fe y el arrepentimiento eran algo que podía ser producido por el hombre natural por la voluntad de su propia mente. No era necesaria la regeneración previa. No es esto lo que creen la gran mayoría de creyentes hoy en día? Como Finney muchos argumentan que la fe y el arrepentimiento preceden a la regeneración, a que el hombre no está muerto espiritualmente, y por lo tanto es capaz de ejercer su libre albedrío para hacer tanto el mal como el bien (Pueden leer este artículo que sirve de ejemplo).

Entonces, antes de afirmar que un creyente no reformado es arminiano, detengámonos y examinemos cuidadosamente sus creencias, pues puede ser posible que estemos tildando de arminiano a alguien que es semi-pelagiano, y creo que eso verdaderamente haría revolcarse en su tumba a Arminio.

Pero antes de terminar deseo que veamos lo que realmente dice la palabra de Dios,

9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Romanos 3: 9-12

7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” Romanos 8: 7-8

Por lo tanto si ese es el estado espiritual del hombre natural, es necesario para su salvación que sea regenerado antes, o sea que su corazón sea cambiado para poder obedecer y desear obedecer a Dios, especialmente con respecto al mandato de creer en Su Hijo y arrepentirse. Qué dice la Biblia con respecto a esto?

22 Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. 23 Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. 24 Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. 25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. 28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. 29 Yos guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. 30 Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones. 31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones. 32 No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel.” Ezequiel 36: 22-32

Pueden encontrar en ese texto algo que indique que el hombre colabora en algo en su salvación? Pueden encontrar algún indicio de sinergismo? Pueden encontrar alguna pista que indique que Dios responde a las acciones del hombre natural? Jamás! Porqué? Porque la salvación es de Jehová (Jonás 2:9). De principio a fin Dios es quien decide salvar a un pecador. Simplemente no hay escapatoria con respecto a esta doctrina. El hombre es simplemente el receptor de la gracia de Dios por medio de la cual Él lo salva de sus pecados y lo reconcilia consigo mismo.

Tomado de : sujetosalaroca.org

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One Comment leave one →
  1. marzo 27, 2015 8:44 am

    ¿Quién lee hoy los escritos de Lutero,y quién estudia hoy los libros de Calvino?
    Se les considera hoy como pasados de moda,caducos y trasnochados. Pero eso mismo es lo que los enemigos del Evangelio y los enemigos de la Reforma protestante quieren ver. La tarea de la inquisición y la de los jesuitas no ha terminado sino que al contrario,hoy está en pleno auge. Roma tiene hombres suyos en los puestos claves en los Estados Unidos de Norteamérica,y una vez que ese país reniegue de su constitución,será absorbida por Roma,siguiendo adelante con los planes de los que mataron a Lincoln,los que promovieron en secreto la guerra de Secesión,los que promovieron las dos guerras mundiales,los que protegieron a los nazis derrotados,los mismos que asesinaron a Kennedy,y que luego han inventado guerras y autoatentados para promover la inseguridad mundial,el endurecimiento de las libertades individuales,y por último,para que en medio del caos mundial,se llegue a tener un gobierno,una moneda,unas leyes, y una religión. El papado es la única institución que de las calamidades y las guerras sale fortalecida porque se transforma en el amparo contra un mundo sin Dios ni ley.Y las masas así lo creen,y los reyes y gobernantes así lo quieren. Roma es engañada por Satanás,y todo el mundo es engañado por Roma,y una vez que EEUU caiga en su poder,sutilmente habrá una regresión al oscurantismo,a las persecuciones,a la intolerancia,y a la esclavitud de los pueblos en cuerpo y en alma. La Teología nos ayuda mucho,porque nos permite gozarnos en la certeza de saber en Quién hemos creído,pero la Historia nos asiste mucho al darnos memoria,perspectiva,y certeza. La palabra “certeza” es una de las mejores que existen para describir lo que se tiene como verdadero,real e inconcuso,sin asomo de duda y sin ningún rastro de duda,porque hemos recibido el sello del Dios vivo cuando nos resucitó de entre los muertos que estábamos,en delitos y pecados. Pero Roma se sirve mucho de los protestantes y evangélicos apóstatas,los cuales hay que identificar para saber quién es quién,hoy. Esto es la punta del iceberg,de las profundidades de maldad a las que se debe llegar para que la palabra de Dios se cumpla. Recuerden,una vez que EEUU renuncie a sus libertades,se vendrá la noche sobre el mundo.

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