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Las Eternas Decisiones de Dios por F. Lacueva_1

mayo 29, 2013

Francisco Lacueva LafargaFrancisco Lacueva Lafarga

Para comenzar con buen pie el estudio del que, para muchos, es un espinoso problema, nada mejor que extraer unos párrafos del artículo que bajo el titulo Linderos y tropezaderos, escribió el gran siervo de Dios, C.H. Mackintosh:

«La doctrina de la elección en su debido lugar, en vez de ser un tropezadero en la senda de buscadores angustiados, vendrá a ser lindero bien fijado por los antiguos, como también por los apóstoles inspirados de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…»

«Pero todos sabemos que una verdad sacada de su lugar es más peligrosa que un error manifiesto. Si alguien se levantase a decir claramente que la doctrina de la elección es falsa, deberíamos rechazar, sin titubeos, sus palabras; pero quizá no estemos tan bien preparados para hacer frente a otro que, aun cuando admita que tal doctrina es verdadera e importante, la saca del lugar que Dios le asignó. Esto último es lo que constantemente se ha hecho, para perjuicio de la verdad divina y oscurecimiento de las almas de los hombres».

« ¿Cuál es, pues, el verdadero lugar de la doctrina de la elección? Su lugar verdadero, el que Dios le asignó, es para los de casa –para consolidar a los creyentes verdaderos. En vez de esto, el enemigo la pone fuera de la casa, para servir de tropezadero a los buscadores angustiados…»

«Para el buscador angustiado, es de todo punto necesario que tenga en cuenta que los beneficios de la muerte de Cristo le pueden ser aplicados, no por ser «uno de los elegidos», sino por ser un pecador perdido». «¿Dónde es presentado el conocimiento de la elección como requisito indispensable, como una noción esencial, para aceptar la salvación? En ninguna parte de la Palabra de Dios. Mi único derecho a obtener la salvación es que soy un pecador miserable, merecedor del infierno…»

Para demostrar que su posición es la verdadera, Mackintosh cita lugares bien conocidos, como 1 Tesalonicenses 1:4-5; Marcos 16:15; 1 Timoteo 1:15; Lucas 19:10; Romanos 5:6, 8, 10. Y, ya casi al final de su artículo, concluye con palabras de exquisita sabiduría:

«En cuanto a las almas angustiadas que se turban a sí mismas con preguntas acerca de la elección, queremos mostrarles que no está de acuerdo con la mente de Dios el que presenten semejante dificultad. Dios se dirige a ellas en la posición exacta en que las ve y en el que se pueden ver a sí mismas. Se dirige a ellas como pecadoras, y eso es exactamente lo que son. Ninguna otra cosa hay para cualquier pecador sino salvación, en el momento en que él ocupa su verdadero lugar como pecador. Esto es suficientemente sencillo para cualquier alma sencilla. Hacer preguntas sobre la elección es clara incredulidad. Es, para ponerlo de otra forma, rechazar lo que está revelado, apoyándose en lo que está escondido; es rehusar lo que puedo conocer, basándome en lo que no puedo conocer».

Decretos, designios, planes

Estos tres vocablos suelen usarse como sinónimos, pero difieren en su verdadero significado. Ch.C. Ryrie (Basic Theology, págs. 311-312 –hay trad. castellana) los somete a un análisis agudo y concluye que, debido a la variedad de casos y circunstancias en que la providencia y el gobierno de Dios actúan y controlan con relación a los agentes racionales y libres, la palabra «decreto» no expresa bien una trama de decisiones tan complejas por parte de Dios. El término «plan» –dice Ryrie– podría ser «demasiado neutral, como si Dios hiciese la obra inicial y luego diera de mano el control». Por consiguiente, opta por el término «designio».

Para ilustrar lo que el vocablo «designio» significa aquí y, de paso, aclarar por qué lo escoge en lugar de los otros dos, Ryrie pone el siguiente símil: «El vocablo “designio” nos pone ante la vista el término “arquitecto”, el cual nos sirve de ayuda en esta doctrina. Dios es el Arquitecto de un plan que incluye todas las cosas, pero las incluye en una variedad de relaciones. Los planes de los arquitectos son detallados. También lo es el plan de Dios. En la construcción de un edificio, los expertos pueden predecir que un cierto número de obreros sufrirán heridas y, en algunos casos, un pequeño porcentaje de ellos perderán incluso la vida. Estas penosas estadísticas se incluyen en la planificación del edificio; no obstante, no tendríamos al arquitecto por responsable de las heridas ni de las muertes (suponiendo que han tomado las convenientes medidas de seguridad). El descuido, la negligencia de las normas y aun la violación de las medidas de seguridad son, de ordinario, las causas de los accidentes, pero, ¿de quién es la culpa? De los individuos que son descuidados o negligentes. Así también el plan de Dios ha sido designado de forma que la responsabilidad por el pecado recaiga sobre el individuo, aun cuando Dios haya incluido a sabiendas en Su plan el pecado.»

En mi opinión, los vocablos clave para todo este tema son «designio», también llamado «consejo» (aunque tienen distinto matiz, como luego explicaré), y «decisión» o «decreto» –también tienen distinto matiz–. Las respectivas etimologías nos ayudarán a conocer con exactitud el significado de cada uno de ellos:

  1. Designio. Viene del latín designare, de de y signum = «señal, marca», «insignia, bandera». Es sinónimo de «diseño» = «traza, delineación de un edificio o de una figura» (D. de la R. Academia). El matiz, pues, que destaca en el término «designio» es el esbozo del plano del arquitecto. Este esbozo, en el plan de Dios, lleva dibujados ya todos los perfiles de la historia de la humanidad.
  2. Consejo. Viene del latín consilium = «deliberación, consulta». El matiz que aquí destaca es la previa (al menos, lógicamente) reflexión sobre los pros y contras de la decisión que se ha de tomar. En Dios, como es obvio, no pueden darse distintos momentos de reflexión y decisión, etc., pero la palabra de Dios nos presenta (ver Gn. 1:26) una «decisión» de la Trina Deidad en cuanto a la creación del hombre. Como nada de lo que sucedió (y está sucediendo) después, pudo tomar por sorpresa a Dios, hemos de imaginarnos a la Trina Deidad «en consulta previa» –aunque sea un antropomorfismo– antes de decidir, con todas las consecuencias, la creación del hombre. Esto lanza un enorme foco de luz sobre la Cristología en particular y sobre el resto de la Teología en general.
    • Decisión. Del latín decídere = «cortar», «resolver», «decidir». El matiz característico de este vocablo es marcar una línea desde la que se da un paso adelante, dando así por terminada cualquier deliberación previa. La decisión es, pues, como un paso irreversible, que señala el final de una alternativa; por eso resulta tan doloroso, muchas veces, dar este paso que, al mismo tiempo, es inevitable.
    • Decreto. Viene del verbo latino decérnere = «determinar», «decidir»; del simple cérnere procede el castellano «cerner» y ambos significan lo mismo: separar una cosa de otra con la que se hallaba unida. Se cierne para separar el trigo de la granza, y la harina del salvado. El matiz que lo distingue de la «decisión» es que el decreto significa la resolución de carácter político o gubernativo, emanada de un jefe superior, ya sea éste del plano civil, político, militar o religioso. La decisión, en cambio, es una determinación a actuar, tomada por cualquier persona con referencia a cualquier asunto.

Designio y decreto son los términos suficientes para estudiar la actuación de la providencia y del gobierno de Dios en relación con los agentes libres y responsables del Universo, que son los ángeles y los seres humanos. El designio es el diseño del plan de Dios a este respecto, y el decreto es la resolución a ponerlo por obra en el decurso de la historia.

Tomado de Curso Practico de Teología Bíblica, Lección 16, La Eternas decisiones de Dios, págs. 163-167

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5 comentarios leave one →
  1. Marlon permalink
    junio 11, 2013 9:53 pm

    muchas gracias por este artículo, me parece muy acertado lo que propone el autor, usare este artículo si me permite para compartirlo en el grupo de estudio que tenemos.

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  2. grego permalink
    junio 11, 2013 11:00 am

    Espero que ahora salga el texto completo:

    En el libro Institucion de la Religión Cristiana de Calvino leemos respecto a la predestinación:

    “Capitulo XXI ” LA ELECCIÓN ETERNA CON LA QUE DIOS HA PREDESTINA-
    DO A UNOS PARA SALVACION Y A OTROS PARA PERDICIÓN”
    “En la diversidad que hay en el modo de ser predicado el pacto a todos los
    hombres, y que donde se predica no sea igualmente recibido por todos,
    se muestra un admirable secreto del juicio de Dios; porque no hay duda que
    esta diversidad sirve tambien al decreto de la eterna elección de Dios. Y
    si es evidente y manifiesto que de la VOLUNTAD DE DIOS depende el que
    a unos les sea ofrecida gratuitamente la salvación, y que a otros se les
    niegue, de hay nacen grandes y muy arduos problemas, que no es posible
    explicar ni solucionar, y los fieles no comprenden lo que deben respecto al
    misterio de la elección y predestinación”
    ………………………………………………………………………………………………………….

    Efectivamente, todo depende de la VOLUNTAD DE DIOS, y también de
    entender significa exactamente la VOLUNTAD DE DIOS, depende la
    comprensión correcta del término “predestinación”.
    El problema con esta doctrina surge de la falta correcta de la comprensión
    de este término.

    Según Calvino Voluntad de Dios es: .

    ” Porque de tal manera es la VOLUNTAD DE DIOS, la suprema e infalible
    regla que todo cuanto ella quiere, por el solo hecho de quererlo ha de ser
    tenido por justo”

    Y el problema de Calvino fue que entendió la naturaleza de la Voluntad de
    Dios como la facultad de “querer algo”, cuando ciertamente Voluntad y
    Voluntad de Dios es otra cosa, mucho más compleja.
    La propuesta que más se aproxima a la definición de Voluntad de Dios,
    desde mi humilde perspectiva seria la siguiente:

    “VOLUNTAD DE DIOS es una de las FACULTADES o ATRIBUTOS DIVINOS
    que, operando mediante decisiones LIBRES, JUSTAS, BUENAS (conforme
    al resto de atributos o virtudes divinas) y GESTIONADO según DERECHO,
    (mediante disposiciones y mandatos expresos; LAS SAGRADAS
    ESCRITURAS ó VOLUNTAD EXPRESA DE DIOS), se REQUIERE como
    necesario al gobierno de sus actos y los del universo, de manera que al fin,
    POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE, se cumpla su INTENCIÓN de que el orden
    universal sea éste, y no aquél y que se SACRIFICARÁ A SI MISMO por
    conseguirlo”

    Cada palabra ha sido meticulosamente seleccionada, pues cada palabra
    cuenta, y esta definición dista enormemente de la Voluntad como el solo
    hecho de “querer algo”, que entendió Calvino. De hecho el término
    querer no se encuentra en mi definición, aunque se encuentra integrada
    el el termino INTENCIÓN.

    Voluntad es la INTENCIÓN gana o deseo de hacer “una cosa”, así como
    la CAPACIDAD que REQUIERE ESFORZARSE o SACRIFICARSE lo que
    sea necesario para conseguir “esa cosa”, así como la FACULTAD
    PODER O DERECHO de hacer “esa cosa”, así como LA POTESTAD DE
    dirigir libremente el accionar propio, y que implica la esperanza de una
    recompensa futura, pues la voluntad reacciona ante una tendencia
    negativa actual orientándose con “hacia algo” que considera JUSTO Y
    BUENO…………
    En otras palabras, al hablar de VOLUNTAD y de VOLUNTAD DE DIOS
    estamos hablando de algo muy complejo, y no solo de “querer algo”.
    Hablamos de ESFUERZO, DE REQUERIMIENTOS, DE FACULTADES,
    DE DERECHO, DE SACRIFICIO, DE GESTIÓN, DE BONDAD, DE
    SAGRADAS ESCRITURAS.

    Así la errónea doctrina estándar de la Predestinación, (según estableció
    Calvino en su tratado), se relaciona directamente con la mala comprensión
    de lo que es exactamente damos en llamar la VOLUNTAD DE DIOS.
    No es el momento para tratar el tema a fondo, pero sirva esta BREVE
    indicaciónpara entender el valor clave a tratar para la correcta explicación
    de los textos que tratan sobre este asunto.
    Un saludo

    Me gusta

  3. samuel salazar cante permalink
    mayo 29, 2013 10:19 pm

    la eterna Palabra de Dios es clara como Ud. la define a través de los significados de designio y decreto. Gracias por esta explicación.
    También quisiera recordar que mayormente en la Biblia, Dios habla de “elegidos PARA” algún propósito, lo cual indica pre-asignación de Funciones mas que de PREDESTINACION DE SALVACION. Casi todas las frases bíblicas que se usan para hablar de predestinación no son frases entrecortadas SON ORACIONES completas que terminan con algún propósito bien definido por parte del Señor de todo el Universo.

    Me gusta

  4. gregorio permalink
    mayo 29, 2013 7:58 am

    En el libro Institucion de la Religión Cristiana de Calvino leemos respecto a la
    predestinación:
    .
    Efectivamente, todo depende de la VOLUNTAD DE DIOS, y también de
    entender significa exactamente la VOLUNTAD DE DIOS, depende la
    comprensión correcta del término “predestinación”.
    El problema con esta doctrina surge de la falta correcta de la comprensión de
    este término:
    Según Calvino Voluntad de Dios es: .
    Y el problema de Calvino fue que entendió la naturaleza de la Voluntad de Dios
    como la facultad de “querer algo”, cuando ciertamente Voluntad y Voluntad de
    Dios es otra cosa.
    La propuesta que más se aproxima a la definición de Voluntad de Dios, desde
    mi humilde perspectiva seria la siguiente:
    “VOLUNTAD DE DIOS es una de las FACULTADES o ATRIBUTOS DIVINOS
    que, operando mediante decisiones LIBRES, JUSTAS, BUENAS (conforme al
    resto de atributos o virtudes divinas) y GESTIONADO según DERECHO,
    (mediante disposiciones y mandatos expresos; LAS SAGRADAS
    ESCRITURAS ó VOLUNTAD EXPRESA DE DIOS), se REQUIERE como
    necesario al gobierno de sus actos y los del universo, de manera que al fin,
    POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE, se cumpla su INTENCIÓN de que el orden
    universal sea éste, y no aquél y que se SACRIFICARÁ A SI
    MISMO por conseguirlo”
    Cada palabra cuenta y esta definición dista enormemente de la Voluntad como
    solo “querer algo”, que entendió Calvino.
    Así la errónea doctrina estándar de la Predestinación, (según estableció
    Calvino en su tratado), se relaciona directamente con la mala comprensión de
    lo que es exactamente damos en llamar la VOLUNTAD DE DIOS.
    No es el momento para tratar el tema a fondo, pero sirva esta indicación para
    entender el valor clave a tratar para la correcta explicación de los textos que
    tratan sobre este asunto.

    Me gusta

  5. gregorio permalink
    mayo 29, 2013 7:39 am

    En el libro Institucion de la Religión Cristiana de Calvino leemos respecto a la predestinación:

    .

    Efectivamente, todo depende de la VOLUNTAD DE DIOS, y también de entender significa exactamente la VOLUNTAD DE DIOS, depende la comprensión correcta del término “predestinación”.

    El problema con esta doctrina surge de la falta correcta de la comprensión de este término:
    Según Calvino Voluntad de Dios es: .

    Y el problema de Calvino fue que entendió la naturaleza de la Voluntad de Dios como la facultad de “querer algo”, cuando ciertamente Voluntad y Voluntad de Dios es otra cosa.

    La propuesta que más se aproxima a la definición de Voluntad de Dios, desde mi humilde perspectiva seria la siguiente:

    “VOLUNTAD DE DIOS es una de las FACULTADES o ATRIBUTOS DIVINOS que, operando mediante decisiones LIBRES, JUSTAS, BUENAS (conforme al resto de atributos o virtudes divinas) y GESTIONADO según DERECHO, (mediante disposiciones y mandatos expresos; LAS SAGRADAS ESCRITURAS ó VOLUNTAD EXPRESA DE DIOS), se REQUIERE como necesario al gobierno de sus actos y los del universo, de manera que al fin, POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE, se cumpla su INTENCIÓN de que el orden universal sea éste, y no aquél y que se SACRIFICARÁ A SI MISMO por conseguirlo”

    Cada palabra cuenta y debe ser explicado en profundidad para enterder lo que por esta definición queremos decir. Y esta definición dista enormemente de la Voluntad como solo “querer algo”, que entendió Calvino.

    Así la errónea doctrina estándar de la Predestinación, (según estableció Calvino en su tratado), se relaciona directamente con la mala comprensión de lo que es exactamente damos en llamar la VOLUNTAD DE DIOS.

    No es el momento para tratar el tema a fondo, pero sirva esta indicación para entender el valor clave a tratar para la correcta explicación de los textos que tratan sobre este asunto.

    Un saludo

    Me gusta

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