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¿Soy salvo verdaderamente?

abril 14, 2013

salvo¿Cómo puedo estar seguro de mi salvación?

Por: John MacArthur

Hay dos exámenes importantes en la Escritura que una persona puede tomar para determinar si es o no es un verdadero creyente.

Primeramente, hay un examen objetivo que hace pregunta, “¿Verdaderamente creo?” Pregúntate si afirmas el registro en las Escrituras de la persona y obra de Jesucristo. ¿Crees que Él es Dios manifestado en carne? ¿Crees que Dios salva a pecadores solamente por medio de los méritos de la vida obediente de Jesucristo y Su muerte sustituta en la cruz?

Segundo es el examen subjetivo o experimental de garantía en la cual te preguntas, “¿Será real mi fe?” El propósito del apóstol Juan en escribir la epístola de 1 Juan fue para darles a los verdaderos creyentes la garantía de su salvación (1 Juan 5:13). En esa epístola Juan da varias marcas que distinguen a un verdadero creyente.

  • Verdaderos creyentes caminan en la luz (1 Juan 1:6-7). La luz aquí significa la verdad intelectual y moral. Pregúntate, “¿Afirmo las verdades de la Escritura, y deseo obedecerlas?”
  • Los verdaderos creyentes confiesan sus pecados (1:8-2:1). Confesar aquí no significa recitar cada cosa mala que hemos hecho. Si no, significa estar de acuerdo con Dios sobre nuestro pecado. Eso significa que los verdaderos creyentes odian su pecado; no lo aman. Ellos reconocen que son pecadores, y saben que son perdonados.
  • Los verdaderos creyentes obedecen Sus mandamientos (2:3-4; 5:2-3). El término aquí se refiere a una obediencia vigilante y atenta. Aquí un creyente desea obedecer verdades que él considera ser preciosas. Incluye un acercamiento activo a la obediencia – el cristiano estudia las Escrituras para poder entenderla y obedecerla.
  • Los verdaderos creyentes aman a otros creyentes (2:9-11; 3:10, 14-15; 5:2). Hazte esta pregunta, “¿Amo al pueblo de Dios y deseo estar con ellos?”
  • Los verdaderos creyentes afirman la sana doctrina (2:20-23; 4:2, 6). Aquí Juan enseña que no hay un creyente verdadero que caerá en alguna herejía o error que niegue a Cristo.
  • Los verdaderos creyentes van en búsqueda de la santidad (2:29; 3:3-4, 6-9). Los versículos ciertamente no hablan sobre perfección sin pecado, o hasta la frecuencia o duración de pecado. El término pecado en estos versículos describe a uno que vive una vida inmoral, impía, e injusta como una práctica continua, y odia la justicia de Dios.
  • Los verdaderos creyentes tienen el Espíritu Santo (4:13; 5:10-11). Este es un examen que suma todos los otros. ¿Hay evidencia que el fruto del Espíritu está presente en tu vida (Gálatas 5:22-23)?

En resumen, la garantía de la salvación de uno no necesariamente tiene que ser basada en una decisión hecha en el pasado o en una experiencia. Debe restar primeramente en la fe de uno en la verdad objetiva de la Palabra de Dios, Jesucristo, y el evangelio. Segundo, debe restar en la realidad de una vida cambiada marcada por obediencia, un amor por Cristo y Su justicia, y un odio hacia el pecado. Esté confiado si estas cosas son verdaderas, y confía que Dios continuará obrando Su salvación en tu vida.

origen: ayudapastoral.com

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2 comentarios leave one →
  1. Gregorio permalink
    abril 19, 2013 2:58 am

    Sin entrar en detalles, y siendo correcto todo lo que se dice en este texto, deberemos no obstante fijar nuestra atención en el detalle más significativo de esta reflexión. Este detalle es una simple letra, que no llega a ser letra: “¿”

    La misma pregunta, el mismo hecho de que nos cuestionemos estas cosas es lo más importante.

    Los que desde niños, nos ha preocupado nuestra salvación, no ha interesado saber exactamente como podemos llegar al cielo, en que manera Dios nos hace y nos ve Justos delante de él, tenemos asimilado, como parte integral a nosotros, la conciencia clara de la importancia que tienen estas cosas, es decir de la importancia de ser salvos, de la naturaleza concreta de lo que llamamos salvación (que no es otra cosa sino la salvación de la muerte y el infierno eterno) y de la necesidad de establecer algún tipo de control en nosotros mismos que nos garantice que, efectivamente, nosotros cumplimos los requerimientos necesarios que Dios y Su Palabra establecen al hombre para que este pueda ser salvo.

    El problema surge en que a nivel general este tipo de cuestionamientos ya no se entienden como necesarios.

    Hoy en día ya no se entiende concretamente lo que significa “salvación”, que implica por su mismo significado la existencia de un terrible peligro como es el Infierno eterno.
    Tal vez no se cree en su existencia. No se cree en la Justicia de Dios, como atributo exigente que requiere el justo juicio del Pecador no arrepentido. Y así no cree igualmente en muchas cosas que nosotros sabemos que son ciertas y de máxima importancia.

    Así pues el hecho de que nos preguntemos estas cosas, de que nos interese el control efectivo de nuestra fe, por su contraste con la Palabra de Dios, y nos interese no un mero control, sino un excelente control, nos certifica que, efectivamente, nos encontramos en el correcto camino y que estamos participando adecuadamente de la enseñanza de la Palabra de Dios.

    Por el contrario no encontraremos este tipo de cuestionamientos, de preguntas e interrogantes, en aquellos que, llamandose Cristianos, creen en un “Dios de Amor”, que al final salvará a todos, en aquellos que creen que “Todos los hombres son hijos de Dios”, en aquellos que promueven una “Religiónes Heterogéneas” sin atender a la naturaleza de lo que llamamos la “Sola Escritura” como el único referente al cual la fe debe mirar.

    Debemos pues desconfiar de aquellos textos donde no se realicen este tipo de cuestionamientos.

    Me gusta y sé de la fidelidad de esta web precisamente porque aquí SI SE EJECUTAN ESTE TIPO DE PREGUNTAS.

    No importa tanto que se precisen mejor o peor las respuestas, pues ya se mejorarán si procede, lo importante es que efectivamente SI se realizan estas preguntas.

    Que Dios les bendiga y gracias a él por esta preciosa página, la cual sigo periódicamente.

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  2. samuel salazar cante permalink
    abril 15, 2013 11:21 am

    el principal testimonio y sello de conversión de un creyente es el Espiritu que da testimonio de que somos hijos de Dios, pero eso debe mostrarse en todas y c/u de nuestras acciones.
    Hay quienes juegan a la línea de frontera, desafiando la salvación q Dios ofrece algún dia -demasiado tarde- se darán cuenta de q nunca fueron salvos….
    saludos al hno Evis Carballosa -lo extrañamos en Mexico-

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