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La visión misionera de Calvino

marzo 23, 2013

calvinoEl francés que cambió Europa

Podemos afirmar que Juan Calvino fue de los primeros protestantes en tener una visión misionera de largo alcance. Su plan de extender la fe reformada a toda Europa le permitió establecer comunidades calvinistas muy rápidamente.


Calvino, al igual que años antes Lutero, utilizó sus escritos para difundir sus doctrinas. Su obra magna, Institución de la Religión Cristiana, fue traducida a varios idiomas y constituye el intento más sistemático de poner en orden las creencias cristianas.

Una de las características de las misiones calvinistas fue si internacionalismo. La separación de Iglesia y Estado fue una de las máximas del reformador. Esto nos puede parecer extraño, ya que Calvino tenía mucho poder en Ginebra, pero el poder no era político, más bien consistía en una supervisión moral de la sociedad. El calvinismo, a pesar de nacer en el seno de una comunidad de carácter francófono, no tardó en extenderse por diferentes culturas.

Durante el siglo XVI, el calvinismo se extendió por Los Países Bajos, Alemania, Francia, Inglaterra, Hungría, Polonia, Lituania, Escocia, Nueva Inglaterra y otros países. 

El sistema calvinista de evangelización era muy simple. Se enviaba a dos misioneros formados en la Academia. Los enviados se habían licenciado en teología, pero sobre todo pertenecían a las comunidades que evangelizaban. De esta manera, no había problemas de adaptación cultural.

Cuando llegaban a la ciudad, se presentaban a las máximas autoridades a las que les explicaban el evangelio. Si estas aceptaban, las puertas de la ciudad se habrían a la predicación. Poco a poco iban bajando social y políticamente hasta que predicaban a la gente común. Gracias a este modelo, consiguieron que muchos nobles y gobernante se hicieran protestantes, facilitando el apoyo político a la causa calvinista.

A pesar de la gran oposición que hubo en países como Francia, la extrema sencillez de las enseñanzas calvinistas y la simplicidad del culto, atrajo a decenas de miles de fieles, que estaban cansados de una Iglesia Católica ritualista, opulenta y que excluía a los seglares de la vida de la Iglesia.

El sistema funcionó a la perfección y muy pocos países se resistieron al influjo del reformador francés.

Autores: Mario Escobar Golderos 

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