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¿Cómo tratar con un hermano equivocado doctrinalmente?

marzo 8, 2013

pastores-ancianos-sinonimo-5-450¿Qué pasa cuando nos encontramos con alguien que está doctrinalmente equivocado? ¿Cómo actuamos? Algunas personas optarán por las salidas más fáciles para esta situación. Voy a mencionar algunas:  lo ignorarán, le dirán que no están de acuerdo y asunto cerrado, evitarán entrar en tema para no discutir, tomarán distancia para no recibir una mala influencia, murmurarán de él, irán a decirle al pastor, quizás hasta lo tendrán por apartado o descarriado. Sin embargo, si queremos agradar a Dios y regirnos por su Palabra tendremos deseos de conocer cuál es la forma correcta de actuar en una situación así.

En primer lugar es importante que nos hagamos ciertas preguntas:

  1. ¿En qué doctrinas está equivocado este hermano? ¿Se trata de doctrinas que son pilares fundamentales de la Fe Cristiana o son doctrinas secundarias? Este punto es sumamente importante pues dependiendo de la respuesta podemos comprender incluso si alguna persona está negando la fe y hay que anunciarle el evangelio o está equivocado en alguna doctrina secundaria y necesita corrección. No voy a profundizar más en esto pues ya lo he desarrollado en otro artículo del blog (Doctrinas esenciales y secundarias).
  2. ¿Conozco estas doctrinas tanto como para poder explicarle a esta persona con suficiente base bíblica? Muchas veces pensamos que sabemos ciertas cosas pero en realidad las repetimos porque así nos las han enseñado y pensamos que es lo correcto; pero al momento de querer defender o argumentar sobre algún tema específico podemos darnos cuenta que no lo hemos estudiado por nuestra cuenta y que no tenemos el conocimiento suficiente para explicarlo. En ese caso, debemos cuidarnos de marcar un error en otra persona cuando ni siquiera nosotros mismos tenemos convicciones al respecto.
  3. ¿Cuál es la motivación? ¿Por qué razón quiero mostrarle a la otra persona que está equivocada ? ¿Busco su edificación o sólo tener la razón? ¿Pretendo ayudar a esa persona o sólo busco mi satisfacción? ¿Quiero que Dios sea glorificado? Cuando busco la gloria de Dios soy movido también a buscar el beneficio de quienes me rodean, como la Escritura nos dice: “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” (Filipenses 2:4)  Al mirar por el beneficio de la otra persona voy a tenerlo en alta estima y como superior a mí mismo; si miro por mi beneficio dejaré de procurar el bien de otro. Esto se respalda con el ejemplo de Cristo quien miró por nuestro beneficio a costo de sufrir para nuestra salvación. ¿No lo haríamos por un hermano equivocado o confundido?
  4. ¿Cuál es la forma más sabia de hacerlo? Muchos tienen buenas intenciones pero fracasan en la forma de encarar el asunto. Simplemente por prejuicios o temores no dan el paso para ayudar a la persona equivocada; otras veces por ser impulsivos van de frente con la verdad pero sin considerar cómo a ellos mismos les gustaría que les tratasen si estuviesen equivocados. Estas situaciones pueden prestarse para muestras de orgullo o soberbia de ambos lados: de quien tiene la verdad y  de quién está equivocado.  La forma correcta de hacerlo es con humildad y mansedumbre. “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Filipenses 2:3) Es buscar la guía de Dios primeramente con dependencia en oración para saber cómo ayudar. Proponer a la persona estudiar la Biblia con oración de por medio sería una buena forma de comenzar. ¿Confiamos en que el Espíritu nos guiará a toda la verdad?

Meditemos entonces en un ejemplo bíblico de cómo tratar con algún hermano equivocado doctrinalmente, lo encontramos en Hechos 18:

 24 Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.  25 Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan.     26 Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios.

    27 Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído;

    28 porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.

Aquí vemos a un hombre elocuente y poderoso en las Escrituras, sin embargo con una carencia de conocimiento, conocía solamente el bautismo de Juan. Seguramente se convirtió por la predicación de Juan y sus discípulos pero había cosas que no sabía de las enseñanza de Jesus o las sabía mal; por lo tanto, el Señor utiliza a Priscila y Aquila quienes habían sido instruidos por el ápostol Pablo y seguramente contaban con un mayor conocimiento del camino del Señor y además con la suficiente humildad para poder edificar a este ferviente siervo de Dios.

Si realizamos las preguntas de reflexión que aparecen al comienzo del artículo para esta situación: tendríamos las siguientes respuestas:

  1. Aquila y Priscila conocían en qué doctrinas estaba equivocado Apolo o cuál era su carencia teológica.
  2. Aquila y Priscila estaban capacitados y tenían entendimiento y comprensión de las doctrinas como para poder enseñar a otros.
  3. Aquila y Priscila tuvieron la motivación correcta. Buscaron edificar al hermano y no destruirlo o criticarlo. No buscaban lo suyo propio sino el beneficio de Apolos y la gloria de Dios.
  4. Aquila y Priscila actuaron con sabiduría y humildad. No lo humillaron en público, lo tomaron aparte y le expusieron la doctrina correctamente.

Notemos qué buen ejemplo es esta historia, no sólo de parte de Aquila y Priscila sino también de Apolos, quien aceptó la corrección para ser edificado. Luego viajó a Acaya donde estuvo dos años enseñando lo que había aprendido y más tarde fue maestro en Corinto después que Pablo había dejado la ciudad. Incluso llegó a ser tan sobresaliente en la enseñanza que cuando hubo divisiones en la iglesia de Corinto los maestros más reconocidos eran Pablo y Apolos. El mismo Pablo escribiendo a los corintios nunca rechaza la enseñanza de Apolos, sino que aclara:  ”¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. (1 Corintios 3:5)  Más tarde en la carta a Tito lo recomienda:  A Zenas intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte.” (Tito 3:13).

Evidentemente Apolos no hubiera sido el mismo si no hubiera habido en su vida unos hermanos como Aquila y Priscila que se dispusieron a tratar con un hermano doctrinalmente equivocado.

Tú y yo ¿haremos lo mismo?

Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis. 1 Tesalonicenses 5:11

© Por Adrián Passarelli. Verdadenamor

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One Comment leave one →
  1. merrian permalink
    marzo 8, 2013 7:20 pm

    El hecho de que pensemos distinto sobre temas bíblicos es un problema de nosotros.
    Pensamos distinto porque lo trabajamos distinto y pensamos distinto porque entendemos de distinta forma su naturaleza.
    En vez de solucionar nuestro problema es más fácil trasladarlo al texto bíblico, y argumentar sobre doctrinas principales y doctrinas secundarias, cuando el texto nos dice que “Toda escritura es inspirada Divinamente y util para ENSEÑAR…” que eso es lo que significa doctrina,” enseñanza”.

    Ciertamente hay dos tipos de doctrinas LAS QUE LO SON (LA SAGRADA ESCRITURA AL COMPLETO) y las que NO LO SON (TODOs LOS DEMÁS ESCRITOS).

    Yo tengo muchos libros que tratan sobre “DOCTRINAS FUNDAMENTALES”, pero no existen libros (salvo breves apuntes), que traten sobre “DOCTRINA SECUNDARIA”.

    El problema de nuestras diferencias doctrinales es un PROBLEMA NUESTRO.

    Un problema que no debemos traspasarlo al texto bíblico, pues él no tiene ningún problema con la DOCTRINA, sino nosotros que entendemos mal.

    Tenemos un problema, pues sabemos de la importancia de ser UNO con todos los que son Hijos de Dios, y por otra parte sabemos de la importancia de mantener una SANA DOCTRINA. Y con buen criterio ambas cosas nos urgen.

    Pero en vez de tramitar las diferencias entre nosotros (que es muy difícil y requiere mucho trabajo) hemos optado por trasladar el problema al Texto Bíblico, y creer que existen variedad de Doctrinas, con lo cual salvamos la necesidad de la Unidad y salvamos la necesidad de guardar la Doctrina.

    Pero esta no es la solución, sino solo una construcción teórica que hemos diseñado nosotros por la doble necesidad impuesta, y nunca la realidad de la que nos habla el texto Bíblico.

    La necesidad de ser UNO y tener la MISMA DOCTRINA, no se consigue con construcciones teóricas de DOBLES O TRIPLES TIPOS DE DOCTRINAS, sino con el esfuerzo común, con la UNIDAD DOCTRINAL A NIVELES BÍBLICOS.

    Difícil, pero hemos de esforzarnos.

    Si queremos lo fácil, pues entonces sí; construyamos teorías.

    Este es un blog con el que suelo estar de acuerdo, pero en este caso particular no es así.

    Con todo respeto y entendiendo la realidad de este problema propongo este texto para consideración general, si así a bien lo tiene el moderador.

    Atentamente

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