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¿Por qué esforzarse para que sean miembros de la iglesia sólo aquellos que han sido regenerados?

febrero 6, 2013
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memberParte 1: Por una vida congregacional mejor

El viernes pasado, 16 de junio, terminamos la semana con el desafío a reflexionar en la propuesta rechazada por la Convención Bautista del Sur (que llevaba por título “Resolución sobre la integridad de la membresía de la iglesia”). El corazón de la propuesta era un llamado a que las iglesias volviesen a establecer la práctica de la disciplina de la iglesia. Mayormente, el objetivo de saber quiénes son los miembros de una iglesia y de practicar la disciplina eclesiástica es asegurarse, hasta donde se pueda humanamente, que la membresía de una iglesia local esté compuesta de individuos regenerados, o “nacidos de nuevo”.

Pero en este mundo pragmático, con su énfasis en el “éxito” visible, puede que surja la siguiente pregunta: ¿Por qué las iglesias locales deberían esforzarse en que sus miembros fuesen regenerados? ¿Acaso intentar que las listas de miembros sean precisas (es decir, que haya una cantidad menor de miembros) y practicar la disciplina de la iglesia, no conduce inevitablemente a que la iglesia sea menos exitosa (es decir, que la cantidad de miembros sea menor)?

En esta serie de entradas quiero sugerir varias razones por las cuales las iglesias deberían esforzarse por que sus membresías estén compuestas de cristianos regenerados, cristianos activos. Las razones que compartiré hoy se concentran en los beneficios para la iglesia local, para la vida congregacional de los cristianos.

1. Una membresía regenerada fomenta la unidad en la iglesia. Cuando una porción significativa de la membresía de una iglesia está formada por personas carnales o no regeneradas, las disputas y los sufrimientos son inevitables (1 Corintios 3:1-4). Además, una amenaza a la unidad de una iglesia fundamentada sobre verdad del evangelio es nada más y nada menos que una amenaza a la integridad del mensaje del evangelio mismo (Juan 17:17, 19-21). Evitar que individuos no regenerados formen parte de la membresía fortalecerá tanto la unidad de la iglesia como los esfuerzos de evangelización de la iglesia.

2. Una membresía regenerada protege la reputación de la iglesia local. Los miembros de una iglesia local deben aspirar a tener un testimonio de la “santidad y sinceridad que vienen de Dios” (2 Corintios 1:12). Nuestra conducta debe avergonzar a los que se oponen a la iglesia con malas intenciones (Tito 2:7, 8). Al contrario, la conducta de las personas no regeneradas pone en riesgo el testimonio de la iglesia ante los ojos de los incrédulos y de quienes no asisten a la iglesia.

3. Una membresía regenerada impulsa el trabajo de la iglesia local. Cuando el pueblo de Dios está libre de los vasos “de madera y de barro” hechos para usos más bajos, los vasos que quedan son para el uso más “noble, santificado, útil para el Señor y preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 2:21). “Para que los que han creído en Dios se empeñen en hacer buenas obras” (Tito 3:8). Dios salvó a su pueblo para que hiciesen buenas obras (Efesios 2:10) y la iglesia local debe equiparlos para la obra del ministerio (Efesios 4:12). Por el contrario, los no regenerados serán obstáculos para la obra de la iglesia, malos imitadores de dicha obra, u obreros que hacen cosas buenas pero que ofuscan la verdad y el poder del evangelio con sus motivos egoístas y enfocados en cosas distintas al evangelio. ¿Cuántos de nosotros hemos experimentado en persona los efectos de esto en reuniones de miembros llenas de conflicto y de miembros carnales?

4. Una membresía regenerada propaga el amor en la congregación. Los discípulos de Jesús deben amar con el amor que el Padre ama al Hijo (Juan 17:26). Este amor es el nuevo mandamiento y señal de un discipulado genuino (Juan 13:34, 35). Los miembros de la iglesia deben amarse los unos a los otros como Cristo nos amó: dando nuestras vidas por los demás (Juan 15:12, 13; Efesios 5:2). Este amor es sobrenatural. Si queremos tener iglesias que sean más que simplemente amistosas al final de los cultos, es decir, que estén verdaderamente caracterizadas por el amor de Dios, entonces tenemos que tener iglesias formadas por miembros nacidos de lo alto, regenerados por el Espíritu de Dios.

5. Una membresía regenerada hace que la iglesia crezca de la manera correcta. El propósito principal de la reunión pública de la iglesia es su edificación (1 Corintios 14:26). El propósito principal de los dones espirituales es la edificación de la iglesia (1 Corintios 12:7; 14:12). La iglesia debe ser edificada y alcanzar madurez y fortaleza espiritual. Pero la tarea de edificación se hace más difícil cuando una iglesia recibe como miembros a personas que puede no sean regeneradas. Habrá que dedicar parte significativa del tiempo a resolver los problemas que emerjan de aquella porción de la membresía cuyo interés propio se sobrepone al interés colectivo de una iglesia madura y creciente.

6. Una membresía regenerada se somete a la palabra de Dios. La vida de una iglesia local mejora en gran manera cuando sus miembros se someten a la palabra de Dios, pues dicha sumisión sienta las bases de su unidad, misión, conducta y doctrina. Los de mente espiritual deben reconocer y recibir las Escrituras como mandamientos del Señor (1 Corintios 14:37; 1 Tesalonicenses 2:13). Pero el discernimiento de las cosas espirituales es imposible para las personas “naturales” o no regeneradas (1 Corintios 2:14). Y se debe identificar y evitar a aquellos que no obedecen a las Escrituras (2 Tesalonicenses 3:14). Ayudamos a que la iglesia se someta a su Cabeza, Cristo Jesús el Señor, cuando, en oración, identificamos y evitamos a los que se rebelan contra la palabra de Dios; es decir, a aquellos que probablemente no sean regenerados.

Estos son simplemente algunos de los beneficios que derivan de los esfuerzos que, en oración, con paciencia, amor y discernimiento, buscan que la membresía de la iglesia local esté formada por personas que profesan y dan evidencias de regeneración por medio del arrepentimiento y la fe en el Señor Jesucristo. En próximas entradas consideraremos los beneficios para los pastores, los miembros individuales, y para aquellos que han sido excluidos de la membresía. Hasta entonces, pidámosle al Señor que dé sabiduría a sus pastores, para que sepan cómo cuidar al rebaño que Dios les ha encargado.

Traducido por Timoteo Sazo.

Fuente: thegospelcoalition.org

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