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La Inspiración del libro de Apocalipsis

junio 9, 2012

Canonicidad del Apocalipsis

Para que un libro forme parte del canon de la Biblia tenía que cumplir con los requisitos de ciertas pruebas o reglas[1], al parecer era importante que el libro fuera escrito o avalado por un profeta o un apóstol.

Tal parece que la iglesia occidental aceptó muy temprano la inspiración del libro de Apocalipsis. Pero la iglesia oriental no actuó del mismo modo, pareció resistirse  a adoptar la misma posición, y no estuvo de acuerdo con la canonicidad de Apocalipsis hasta el siglo cuarto.[2] El Dr. Carballosa cita al respecto:

“Es evidente que el rechazo que algunos hicieron del Apocalipsis en la iglesia oriental se debió fundamentalmente a razones teológicas. La iglesia griega, por ejemplo, excluyó dicho libro del uso litúrgico.”[3]

A lo largo de los siglos se admitió como canónico.[4] Además existen muchas referencias de parte de los padres de la iglesia y de otros autores cristianos antiguos con respecto al Apocalipsis. Entre ellos está Papías, el obispo de Hierápolis, que fue un discípulo directo del apóstol Juan, por lo que debe ser incluido entre los Padres Apostólicos, en el año 130 atestigua la autenticidad del Apocalipsis como un escrito del apóstol, según testimonio de Andrés de Cesarea, del s. IV, que pudo consultar las obras de Papías[5]. De la misma manera en Pastor Hermas, considerado como un escrito del año 140, habla de la imagen de la esposa engalanada, haciendo referencia a Apocalipsis 21:2[6]. En ese mismo texto hay otra referencia a la persecución, que probablemente corresponde a una aplicación de 7:14. Una interesante referencia al libro en los escritos antiguos aparece en el Apócrifo de Juan,[7] cita Apocalipsis 1:19, y recordando también el pasaje de 1:13-18. En el escrito se afirma que el libro es del apóstol Juan, que fue hermano de Santiago y ambos hijos de Zebedeo. Aunque la copia más antigua del escrito data del s. IV o V, el original debe datarse sobre el año 150. Justino Mártir, entre los años 153 al 156, escribe según recoge S. Bartina: “Entre nosotros, un varón por nombre Juan, uno de los apóstoles de Cristo, profetizó en la Revelación (Apocalipsis) que se le hizo que los que hubieran creído en Cristo pasarían mil años en Jerusalén[8] Melitón de Sardis, alrededor del año 170, produjo algunos escritos con el título Acerca del diablo y del Apocalipsis de Juan[9]. El escrito es importante por cuanto refleja el pensamiento de los cristianos en Sardis, una de las siete iglesias que se mencionan en el libro y en un tiempo relativamente próximo al de composición del libro. Policarpo, sobre el año 155, discípulo inmediato de Juan, en su carta a los Filipenses, utiliza frases idénticas a algunas que aparecen en el, considerando el libro como divinamente inspirado[10]. En el año 195, Ireneo, que fue discípulo de uno de Policarpo, a su vez discípulo del apóstol Juan, citaba frecuentemente el Apocalipsis, aceptándolo como Escritura y como obra de Juan, el discípulo de Jesús[11]. El canon de Muratori[12], del año 170, recoge el Apocalipsis como inspirado, teniendo la importancia de tratarse de una reseña crítica de los libros canónicos, distinguiendo el Apocalipsis de Juan de otro con el mismo título atribuido a Pedro, que ya era considerado como apócrifo[13]. En el mismo texto el canon de Muratori dice que aunque el escrito está dirigido a las siete iglesias en Asia, comprende a todas. Pasando al s. III, Tertuliano de África del Norte, en el año 207, citaba a menudo porciones del Apocalipsis, refiriéndose a él como un escrito del apóstol Juan[14]. De la misma manera Clemente Alejandrino, en escritos anteriores al año 215, comentaba partes del Apocalipsis y, según eruditos, es posible que haya explicado todo el libro en las Hipotiposis[15]. Sobre el año 230, Hipólito de Roma escribió un comentario a todo el libro que se ha perdido que cita Jerónimo[16]. Además en su escrito Del Cristo y del Anticristo, acepta el Apocalipsis como Escritura proveniente del apóstol Juan[17]. Clemente y Orígenes, en el año 233, líderes en Alejandría, confirman que el libro es de origen apostólico y es Escritura, identificando al autor como uno de los discípulos de Jesús y autor de uno de los Evangelios[18]. De igual modo Atanasio de Alejandría, es un defensor de la canonicidad del Apocalipsis.


[1] -Dirigido por Dios – Escrito por hombres redimidos (2 Pedro 1:21)  – Obra sin contradicción con los demás escritos.

[2] Wilbur M. Smith, en Comentario Bíblico Moody  (Apocalipsis), p. 541.

[3] Alfred Wikenhauser y Josef Schmid, Introducción al Nuevo Testamento, p. 963. Obra citada por Evis Carballosa en Apocalipsis, p. 20.

[4] La referencia más antigua al Apocalipsis, como parte de los escritos inspirados, aparece en la Carta de las iglesias de Lyón y Viena a las iglesias de la región del Asia Menor. Se dice que la persecución de aquellas comunidades cristianas era el cumplimiento de la Escritura. El catálogo de los Libros Sagrados que suele atribuirse a Gelasio, aunque probablemente proceda de Dámaso, en el Concilio Romano del año 382, se cita el Apocalipsis de Juan. Más adelante, en el año 393, el Concilio Hiponense, llamado también Cartaginense I, plenario de toda África, establece el canon de los Libros Sagrados incluyendo el Apocalipsis. En una carta de Inocencio I a Exuperio, obispo de Tolosa, de 20 de febrero del 405, indica que el Apocalipsis debe ser considerado como del Canon distinguiéndolo de otros apócrifos que debían ser repudiados. En el año 495 Gelasio lo incluyó en su Catálogo de Libros Canónicos. Dos siglos más tarde, en el año 633, el Concilio Toledano IV, reconoce, en su capítulo 17, la autenticidad, canonicidad y autoridad en la Iglesia, del Apocalipsis del evangelista Juan, imponiendo pena de excomunión al que no lo acepte. El Concilio Florentino del año 1441, en el Decreto Pro Iacobitis, declara que recibe y venera como divinamente inspirado, el Apocalipsis de Juan. Finalmente el Concilio Tridentino del año 1546, en el decreto sobre el canon de las Escrituras, declara que quien no reciba por sagrado y canónico el Apocalipsis del apóstol Juan, sea anatema. Samuel Pérez Millos, Comentario del NT-Apocalipsis, p.19.

[5] Padres Apostólicos. Andreas Caesariensis in Apocalypsin. Citado por Samuel Pérez Millos, Comentario del NT-Apocalipsis, p.19.

[6] Pastor Hermas. Visio 4, 2, I.

[7] Pap. Berol. 8502. Chenoboskion Codex X [III].

[8] Sebastián Bartina. o.c., pág. 575.

[9] Eusebio. HE 4, 26.

[10] Policarpo. Ad Philippenses, Inscriptio, 6, 8.

[11] Ireneo. Adversus haereses. 4, 20, 11.

[12] Se trata de un antiguo escrito descubierto por Ludovico Antonio Muratori (1672-1750), fundador de la ciencia historiográfica en Italia. Este escrito da una lista de libros del Nuevo Testamento, con valiosas indicaciones acerca de varios de ellos. (Biblioteca electrónica e-Sword)

[13] K. Stendahl. The apocaliypse of John and the Epistles of Paul in de Muratonian Fragment. Essays O. A. Piper. Nueva York, 1962.

[14] Tertuliano. Adversus Marcionem. 3, 14, 24.

[15] Eusebio, HE, 6, 14.

[16] Jerónimo. De viris ilustribus, 61.

[17] F. X. Kraus. Realenzyclopädie der christlichen Altertümer. Freiburg 1882.

[18] Orígenes. In Ioannem, I,14.

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