Skip to content

Expiación Limitada_Historia

febrero 25, 2011

Por David Burggraff[1]

  1. Agustín de Hipona  (354 – 430)

Agustín fue uno de los primeros escritores cristianos en tratar el asunto de la extensión de la expiación. Él interpretó los pasajes de “todos” y “todos los hombres” en el NT como “todas las edades, clases, y condiciones” de la humanidad, pero “no cada hombre individual”. Por tanto, su posición fue que la muerte de Jesús como el Mediador tuvo la intención de ser, y real o efectivamente fue, por los pecados de los seres humanos elegidos. Agustín dijo que “todos los hombres” en 1 Ti. 2.4 significa:

“La raza humana en todas sus variedades de rangos y circunstancias; reyes, súbditos; nobles, plebeyos, altos, bajos, instruidos e iletrados; los físicamente sanos, los débiles, los brillantes, los apagados, los tontos, los ricos, los pobres, y aquellos en circunstancias moderadas; hombres, mujeres, bebés, niños, muchachos, jóvenes, adultos, y ancianos; de cada lengua, de cada apariencia, de todas las artes, de todas las profesiones, con todas las innumerables diferencias de voluntad y conciencia, y cualquier cosa que hace distinción entre hombres. Porque ¿de cuál de todas estas clases no quiere Dios que los hombres sean salvos en todas las naciones a través de Su unigénito Hijo, nuestro Señor, y por tanto salvarlos…?”[2]

Otra vez, “’Él desea que todos los hombres sean salvos,’ es decir, se puede entender que todos los predestinados, porque cada clase de hombres está entre ellos.”[3] En el mismo tratado, el Obispo de Hipona declaró: “A través de este Mediador Dios hace conocido que Él hace, a quienes Él redimió por Su sangre del mal, eternamente buenos.”[4]

Concluimos que Agustín favoreció una [redención particular o] expiación limitada a pesar del hecho que algunas declaraciones en sus escritos han sido sacadas de contexto y usadas como soporte de una redención universal, y a pesar de la afirmación de Eugene Portalie que Agustín enseñó el punto de vista universal.[5]

  1. Próspero de Aquitaine (390s? – c. 455)

El llamado de Todas las Naciones (The Call of All Nations, c. 450), un tratado que la mayoría deeruditos de hoy atribuye a Próspero, uno de los defensores de Agustín, se enfocó principalmente en la pregunta ¿cómo Dios, quien quisiera que todos los seres humanos sean salvos (gracia general), sólo otorga la gracia necesaria (gracia especial) sobre los elegidos? Por tanto, Próspero resaltó “la voluntad salvífica universal de Dios… incomparablemente más que lo que había sido hecho por San Agustín.”[6] Él llegó a creer en la redención universal: “No hay… ninguna razón para dudar que Jesucristo nuestro Señor murió por los incrédulos y los pecadores. … Él sí murió por todos los hombres sin excepción.”[7]

  1. Pedro Lombardo  (c. 1100 – 1160)

Este teólogo medieval parece ser el padre de la distinción, a menudo usada en la tradición reformada comenzando en el siglo diecisiete, entre la muerte de Cristo como “suficiente” para toda la humanidad y como “eficiente” sólo para los elegidos.[8]

  1. Juan Calvino (1509 – 1564)

La pregunta de si Calvino enseñó la doctrina de una redención limitada o particular no es tan fácil de responder como algunos afirmarían. Las principales monografías en el siglo veinte sobre la teología de Calvino han estado uniformemente en silencio sobre este punto,[9] a su vez, los que han escrito últimamente para exponer y defender los así llamados “cinco puntos” del calvinismo han o implicado o declarado que Calvino enseñó la redención limitada.[10] Roger Nicole y William Godfrey (1945- ) han encontrado que la redención limitada es más compatible con la enseñanza completa de Calvino. Contrariamente, James William Anderson (1930- ) sobre la base de los sermones de Calvino ha concluido que Calvino, a pesar de las implicaciones lógicas de su teología, era favorable a una redención universal,[11]  y Robert T. Kendall (1935- ), usando todos los escritos de Calvino, ha encontrado que aunque Calvino se inclinó a una redención universal, él insistió que la intercesión celestial de Cristo es “solamente por los elegidos.”[12]  Los Institutos de la Religión Cristiana de Calvino arrojan poca evidencia para responder con claridad la pregunta, mientras que sus comentarios y sermones proveen más información. Probablemente la respuesta más viable surge del reconocimiento que Calvino no trató el asunto directamente y por tanto no proveyó una respuesta definitiva concerniente a ello. Arhcibald Alexander Hodge reconoció que “Calvino no parece haber dado a la pregunta …una deliberada consideración, y ciertamente no ha dejado tras él una clara y consistente declaración de sus puntos de vista.”[13] Según Paul Matthews Van Buren (1924- ) “la tensión que surge del hecho que Cristo murió por todos los hombres y el hecho que no todos creen, es dejada por Calvino como una tensión, no resuelta ni en favor del universalismo ni en favor de una expiación limitada.”[14] Robert Arthur Peterson (1948- ) ha concluído: “Es una discusión posterior que pertenece al periodo de la ortodoxia reformada. Por tanto, la pregunta sobre el punto de vista de Calvino en cuanto a la extensión de la redención es anacrónica. No es justo preguntar sobre la posición de un hombre en un asunto que sólo llegó a ser motivo de discusión después de su muerte. …[Sus] comentarios contienen algunos pasajes que favorecen la redención ilimitada, pero otra vez la información es insubstancial [sic] . En los sermones de Calvino es donde uno encuentra más información sobre este asunto. … [En realidad,] de la evidencia disponible, la cual es ambigua, él presentó en sus sermones una doctrina de redención ilimitada.”[15]

  1. Teodoro Beza (1519 – 1605)

Con el sucesor de Calvino en Ginebra llegó la explícita enseñanza de la doctrina de la expiación limitada. Beza conectó la muerte de Cristo sólo por los elegidos con el decreto eterno de elección y consideró Su muerte como la que hizo eficaz la salvación de los elegidos.[16]

  1. Jacobo Arminio y los Artículos de Protesta (Remonstrants) (1610)

Como una parte de su revolucionario rechazo al Calvinismo de Beza y Perkins, Arminio abrazó la doctrina de la redención general. R. T. Kendall encuentra que Arminio y Calvino tuvieron “en común la creencia que Cristo murió por todos,” pero divergieron en cuanto a la intercesión de Cristo pues Arminio enseñó que Cristo oró tanto por los elegidos y los no elegidos.[17] El segundo de los Artículos de Protesta, citando Juan 3.16 y 1 Juan 2.2, claramente afirma que Cristo murió “por todos los hombres y por cada hombre,” obteniendo por este medio para ellos “redención y perdón de pecados,” aunque sólo los creyentes disfrutan de tal perdón.[18]

  1. El Sínodo de Dort (1618 – 1619)

Los participantes en el Sínodo de Dort, o Dordrecht, utilizaron en el marco de sus cánones la distinción de Pedro Lombardo entre suficiencia y eficiencia. “La muerte del Hijo de Dios… es de infinita virtud y valor, abundantemente suficiente para expiar los pecados de todo el mundo.” La perdición de los incrédulos no se debe a algún defecto o insuficiencia en el sacrificio ofrecido por Cristo en la cruz.” Fue la “voluntad y propósito” de Dios el Padre “que la restauradora y salvadora eficacia de la más preciosa muerte de Su Hijo se extienda a todos los elegidos, para otorgar sólo sobre ellos el don de la fe que justifica, y por este medio traerlos infaliblemente a la salvación.”[19]

  1. Confesión de Fe de los Bautistas Generales

Los Bautistas Generales en la Inglaterra del siglo diecisiete, cuyo nombre fue derivado de su adherencia a una redención general, afirmaron en sus confesiones de fe que Cristo murió por todos los seres humanos. “Jesucristo, a través de (o por) la gracia de Dios, sufrió muerte por toda la humanidad, o cada hombre (Hebreos 2.9)”[20] “Dios por Su amor envió a Su Hijo al mundo para nacer de una mujer, morir por los pecados de todos los hombres bajo el primer Pacto (Juan 3.16).”[21]  En verdad, “ningún hombre sufrirá eternamente en el infierno… por falta de un Cristo que murió por ellos,” la incredulidad es la causa de la divina condenación de los incrédulos.[22]  “Cristo murió por todos los hombres, y hay una suficiencia en su muerte y méritos para los pecados del mundo entero…”[23]

  1. Confesiones de Fe de los Bautistas Particulares y Teólogos

Los Bautistas Particulares ingleses, cuyo nombre fue derivado de su compromiso a una redención limitada o particular, afirmaron la muerte de Cristo por los elegidos a través de sus dos primeras confesiones de fe y en los escritos de dos de sus teólogos líderes. Cristo murió para que “a través de la sangre de esa cruz en un aceptable sacrificio, [él] reconcilie sólo a Sus elegidos.” Por tanto, Cristo “por su muerte trajo salvación y reconciliación sólo para los elegidos…”[24]  “El Señor Jesús por Su perfecta obediencia y sacrificio de Sí mismo… ha satisfecho totalmente la Justicia de Dios… para todos aquellos que el Padre le ha dado.” “Dios desde toda la eternidad decretó justificar a los Elegidos, y Cristo en el cumplimiento del tiempo murió por sus pecados, y resucitó para la justificación de ellos.”[25]  La congregación en Londres de John Gill declaró que “la eterna Redención que Cristo ha obtenido derramando Su sangre, es especial y particular; es decir, que intencionalmente fue sólo diseñada para los Elegidos de Dios, las Ovejas de Cristo…”[26] Andrew Fuller buscó mantener la redención particular mientras enfatizaba que el evangelio debe ser proclamado a todos los seres humanos. La “aplicación de la redención” es “el resultado de undiseño previo.”

“Lo que es realmente hecho, fue planeado para ser hecho. Por tanto, la salvación de quienes son salvos es descrita como el fin que el Salvador tenía en perspectiva… No hay contradicción entre esta peculiaridad [sic] de diseño en la muerte de Cristo, y una obligación universal sobre aquellos que escuchan el evangelio para creer en Él, o una invitación universal dirigida a ellos.”[27]

  1. Los Teólogos de Princeton

Los teólogos de Princeton en el siglo diecinueve reafirmaron la distinción del Sínodo de Dort entre suficiencia y eficiencia. Charles Hodge, mientras se ubicaba a sí mismo en la tradición agustiniana, escribió: “Él [Cristo] fue una propiciación efectiva para los pecados de Su pueblo, ysuficiente para los pecados de todo el mundo.”[28]  Según A. A. Hodge, “no hay debate entre Cristianos sobre la suficiencia de… la satisfacción [de Cristo] para cumplir la salvación de todos los hombres, aun siendo un vasto número,” pero el “diseño de Cristo para Su muerte fue efectuar lo que en realidad fue el resultado efectivo,” esto es, “la real salvación de Su propio [elegido] pueblo, en todos sus medios, condiciones y etapas.”[29]  James P. Boyce, siguiendo a su mentor Charles Hodge, afirmó: “Cristo realmente murió por la salvación de todos, así que Él puede ser llamado el Salvador de todos.” “Cristo murió… en un sentido especial por los elegidos, porque Él procuró para ellos no una posible, sino una real salvación.”[30]

 

[1] Traducción de Enoc Príncipe. El traductor considera que la historia de las doctrinas irradia gran luz sobre el presente y es de ayuda para consolidar o corregir nuestras convicciones doctrinales. Por ejemplo, la Misión HeartCry dice en su sitio web que no son “una organización paraeclesiástica… nuestra iglesia es First Baptist Church of Muscle Shoals, Alabama. Una Iglesia Bautista del Sur involucrada en la restauración del verdadero Evangelio y los principios que deben gobernar la iglesia local.” (http://www.heartcrymissionary.com/about/accountability/church_and_elders). Ahora bien, dicha Iglesia ha cambiado su nombre a “Grace Life Church of the Shoals. Una Iglesia comprometida con la doctrina bautista histórica.” (énfasis original en http://www.gracelifeshoals.org/home). Esta Iglesia basa su declaración doctrinal en la Confesión de New Hampshire de 1833. Aquí en Perú, la base de HeartCry es la Iglesia Bautista del Salvador en Barranco, Lima, la cual se adhiere a la “Confesión de Fe Bautista de 1689” (énfasis del traductor, ver  http://www.iglesiadelsalvador.com/nosotros.php). Como vamos a ver en este trazo histórico, hubo confesiones de fe bautistas anteriores a 1833 y 1689 que no aceptaban la enseñanza de una expiación limitada. De modo que la fe histórica bautista no está representada con justicia por quienes al parecer dejan de lado parte de la historia.

[2] Enchiridion 103 (NPNF); también Enchiridion 97.

[3] On Rebuke and Grace 44 (NPNF).

[4] Ibid. 30 (NPNF).

[5] Eugene Portalie, A Guide to the Thought of Saint Augustine, p. 167

[6] P. DeLetter, “Introduction” to Prosper of Aquitaine, The Call of Nations, ACW, no. 14 (Westminster, MD: Newman Press, 1952), pp. 15, 18

[7] The Call of Nations, 2.16

[8] Pedro Lombardo, Libri quator sententiarum 3.20.3 (Migne, PL, 192:799).

[9] Adam Mitchell Hunter (1871-1955), The Teaching of Calvin: A Modern Interpretation(Westwood, NJ: Fleming H. Revell, 1950); Francois Wendel (1905-72), Calvin: The Origins and Development of His Religious Thought, trans. Philip Mairet (New York: Harper and row, 1963); Wilhelm Niesel (1903- ), The Theology of Calvin, trans. Harold Knight (Philadelphia: Westminster Press, 1956); William J. Bouwsma (1923- ), John Calvin: A Sixteenth-Century Portrait (New York: Oxford, 1988).

[10] Kuiper, For Whom Did Christ Die?, pp. 62-77, esp. 62; Palmer, The Five Points of Calvinism,pp. 5-6, 41-55; Duane E. Spencer (1920- ), TULIP: The Five Points of Calvinism in the Light of Scripture (Grand Rapids: Baker, 1979), pp. 5-7, 35-43.

[11] 11  “The Grace of God and the Non-Elect in Calvin’s Commentaries and Sermons” (Th D. disertación, New Orleans Baptist Theological Seminary, 1976).

[12] Calvin and English Calvinism to 1649 (Oxford: Oxford Univ. Press, 1979), pp. 13-18

[13] The Atonement (Grand Rapids: Eerdmans, 1953), p. 388. Publicado por primera vez en 1867.

[14] Christ in Our Place; The Substitutionary Character of Calvin’s Doctrine of Reconciliation(Edinburg: Oliver and Boyd, 1957), p. 50

[15] “Calvin’s Doctrine of the Atonement” (Ph. D. disertación, Drew University, 1980), pp. 130, 131

[16] Kendall, Calvin and English Calvinism to 1649, pp. 29, 31-32. William Perkins (1558-1602) de Inglaterra también enseñó la expiación limitada. Ibid., pp. 57.58

[17] Ibid., p. 149.

[18] Philip Schaff, The Creeds of Christendom, 3:546

[19] 2.3; 2.6; 2.8, en Schaff, The Creeds of the Christendom, 3:586-587.

[20] “The Faith and Practice of Thirty Congregations” (1651), art. 17 en Lumpkin, Baptist Confessions of Faith, p. 178

[21] “The True Gospel-Faith Declared according to the Scriptures” (1654), art. 4, en Lumpkin,Baptist Confessions of Faith, p. 192

[22] “The Standard Confession” (1660), art. 5 en Lumpkin, Baptist Confessions of Faith, p. 225-226

[23] “The Orthodox Creed” (1678), art. 18 en Lumpkin, Baptist Confessions of Faith, p. 310.  Una declaración similar apareció en Nueva Inglaterra en “A Treatise on the Faith of the Free Will Baptist” (1834), art. 5, sect. 1 en Lumpkin, Baptist Confessions of Faith, p. 372

[24] “The (First) London Confession” (1644), art. 17, 21 en Lumpkin, Baptist Confessions of Faith, pp. 160-162.

[25] “The Assembly of Second London Confession” (1677, 1689), art. 8, sect. 5; art. 11. sect. 4, en Lumpkin, Baptist Confessions of Faith, pp. 262, 266.

[26] “A Declaration of Faith and Practice…” (1764), art. 6, citado por Olin C. Robinson, “The Legacy of John Gill”, Baptist Quaterly 24 (Julio de 1971): 114, 123.

[27] The Gospel Worthy of Accptation (1785), 3. (3), en The Complete Works of the Rev. Andrew Fuller, rev. Joseph Belcher, 3 vols. (Harrisonburg, VA: Sprinkle Publications, 1988), 2:374.

 

[28] Systematic Theology, 2:559.

[29] Outlines of Theology (rev. Ed.; New York: George H. Doran Co., 1878), pp. 416, 417.

[30] Abstracts of Systematic Theology, p. 340. Boyce’s successor, E. Y. Mullins, sin embargo, enseñó una redención universal: The Christian Religion in Its Doctrinal Expression, p. 336

 

Anuncios
6 comentarios leave one →
  1. mayo 1, 2013 3:24 pm

    Thanks on your marvelous posting! I genuinely enjoyed reading it, you are
    a great author.I will be sure to bookmark your blog and definitely will come back
    sometime soon. I want to encourage yourself to
    continue your great writing, have a nice day!

    Me gusta

  2. Rio permalink
    junio 5, 2011 3:09 am

    la doctrina de expiación limitada no es bíblica , por tanto es una herejía proclamar que, la obra de Jesús en la Cruz solo fue por los elegidos. y como dice dice este articulo, Él sí murió por todos los hombres sin excepción.

    Me gusta

    • Bíblico permalink
      octubre 2, 2012 5:10 pm

      ¿Cómo puede llamar herejía a una doctrina que es rotundamente y contundentemente bíblica?

      Me gusta

  3. Ruben permalink
    mayo 11, 2011 9:01 pm

    Gracias a Dios por el pastor Enoc, Dio sle bendiga y siga usando en el seminario y la iglesia que pastorea. y gracias tambiena usted hermano por publicar este tema, si tuviera mas material del pastor Enoc seria de mucha ayuda tenerlos.
    Dios le bendiga

    Me gusta

  4. Alex permalink
    abril 19, 2011 5:32 am

    es un buen aporte gracias por el material, Dios le bendiga hermano

    Me gusta

Trackbacks

  1. Los seres humanos realmente tienen un libre albedrío « Recursos Teológicos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: